Vitaminas y minerales para la glándula pituitaria

La "glándula maestra" del cuerpo, la glándula pituitaria, ubicada en la base de tu cerebro, segrega las hormonas que controlan la función de otras glándulas a lo largo de tu cuerpo. Controla una serie de procesos fisiológicos, incluyendo el desarrollo puberal y la salud reproductiva, el crecimiento del músculo y el metabolismo celular. Tu glándula pituitaria se basa en una amplia gama de nutrientes para funcionar y una dieta rica en vitaminas y minerales soporta la salud pituitaria.

Vitamina D

Mantener saludable la vitamina D promueve la función pituitaria, mientras que los niveles bajos vitamina D afectan negativamente a tu glándula pituitaria. Un estudio, publicado en el "European Journal of Endocrinology" en 2012, encontró que los hombres con deficiencia de vitamina D se enfrentan a una mayor tasa de hipogonadismo, una enfermedad caracterizada por la función anormal de los testículos, que se asocia con la disfunción pituitaria. Un estudio en animales, de la edición de agosto de 2012 de "Biology of Reproduction" encontró que los niveles bajos de vitamina D interfieren con la pubertad normal en los ratones hembras y alteran la función de la glándula pituitaria y los ovarios. Necesitas 600 unidades internacionales de vitamina D cada día.

Vitamina E

La vitamina E de tu dieta soporta la función de la glándula pituitaria al protegerla de daños. Como antioxidante, la vitamina E tiene la tarea de prevenir el daño oxidativo, daño que se produce a nivel celular y previene la función apropiada de la célula. Un estudio, publicado en el "Journal of Clinical Biochemistry and Nutrition" en 2009, informa que la vitamina E ayuda a combatir el daño oxidativo a la glándula pituitaria, ayudando a retrasar los daños de la glándula que ocurre naturalmente con el envejecimiento. Un estudio adicional, de la edición de agosto de 2007 del "Endocrine", señala que la vitamina E también protege a tu pituitaria del daño provocado por el alcohol. Consume por lo menos 15 miligramos de vitamina E cada día para mantener los niveles saludables de vitamina E.

Vitamina A y yodo

La vitamina A y el yodo juegan un papel en la función pituitaria. Uno de los principales papeles de la hipófisis es el control sobre la glándula tiroides, una glándula hormonal situada en la garganta. La pituitaria libera la hormona tiroides estimulante de la hormona, o TSH, para estimular la actividad de la tiroides, que aumenta su metabolismo. La vitamina A afecta a la capacidad de la hipófisis para controlar la actividad de la glándula tiroides, señala un estudio publicado en la "International Journal for Vitamin and Nutrition Research" en 2007. El yodo también ayuda a la glándula tiroidea a responder adecuadamente a las señales enviadas desde la glándula pituitaria. Los niveles bajos de vitamina A y el yodo afectan negativamente afectan a la comunicación entre la hipófisis y las glándulas tiroides, interrumpiendo la función pituitaria normal, explica el estudio de 2007. Se necesita una pequeña cantidad de vitamina A cada día, 3.000 unidades internacionales para los hombres y 2.333 IU para mujeres y 1,1 miligramos de yodo diariamente.

Prevenir las deficiencias de nutrientes

Sigue una dieta equilibrada y saludable y exponte al sol de manera moderado para evitar las deficiencias nutricionales que puedan afectar a tu pituitaria. La exposición sol permite a las células epiteliales especializadas, llamadas melanocitos, sintetizar la vitamina D para el uso en tu cuerpo. Los huevos, productos lácteos, cereales fortificados y el zumo de naranja fortificado también aumentan tu ingesta de vitamina D. Los alimentos grasos saludables, como las almendras, avellanas y aguacates, aumentan la ingesta de vitamina E, y los aceites de cocina, como los aceites de oliva y de canola, también contienen vitamina E. Aumenta la ingesta de vitamina A consumiendo vegetales de hojas verdes oscuros y verduras naranjas, espinaca, calabaza, zanahorias y patatas dulces sirven como fuentes especialmente ricas. Finalmente, aumenta la ingesta de yodo mediante la incorporación de algas en tu dieta, o comiendo pavo, leche, papas asadas y mariscos.

Referencias

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Escrito por sylvie tremblay, msc | Traducido por maria gloria garcia menendez