¿Cómo la violencia en los programas de televisión desensibiliza a los niños?

Si bien los investigadores a menudo están en desacuerdo sobre la relación entre los programas de televisión violentos y el comportamiento agresivo en los niños, hay suficientes indicadores de que existe una correlación como para que los padres consideren limitar la programación violenta que sus hijos ven en televisión, según señala Media Awareness Network. Por regla general, los estudios muestran que los niños expuestos a la violencia constante en la televisión y en los videojuegos son insensibles a la violencia y desarrollan una serie de condiciones que van desde el comportamiento agresivo hasta trastornos del sueño y aumento de la ansiedad.

Importancia

A través de los medios de comunicación que retratan la violencia, los niños están expuestos al uso de la violencia como medio para resolver conflictos sin consecuencias sobre una base regular. De acuerdo con Parents Television Council, los niños ven la televisión más tiempo que lo que participan en cualquier otra actividad, con la excepción de dormir. El niño estadounidense promedio ve un promedio de cuatro horas de televisión todos los días y el 54 por ciento de los niños tienen televisores en sus habitaciones, de manera que sus hábitos de lo que ven están aún más desprotegidos.

Potencial

Los niños imitan lo que ven. Los niños que miran programas de televisión violentos son más propensos a responder a un ataque percibido con el estímulo de huida o lucha arraigado en la naturaleza humana, según señala Media Awareness Network. Además, durante la visualización, se producen cambios físicos. La presión arterial, la respiración y los niveles de frecuencia cardíaca se elevan. La exposición repetida a la violencia en la televisión crea una necesidad de aumento de la estimulación con el tiempo, ya que los niños se acostumbran a ver ciertos actos. Con el tiempo, no reciben la misma adrenalina y pueden recurrir a una programación más intensa o de violencia de la vida real para la misma respuesta física. Los estudios han demostrado, informa el Media Awareness Network, que los niños que ven una cantidad constante de programas violentos tienen un mayor riesgo de volverse violentos en la vida real como adultos.

Efectos

Los efectos de ver programación de televisión violenta se ponen de manifiesto de varias maneras, de acuerdo con el Parents Television Council. Además de los cambios físicos que experimentan los niños después de ver un programa violento, los niños son más propensos a desobedecer a sus padres y están más en riesgo de golpear a un compañero de juego que los compañeros que no tienen permiso para ver los programas agresivos. A medida que se vuelve más insensible a la violencia a través del tiempo, el niño pierde la empatía hacia los demás. La violencia que ven en la televisión los desensibiliza al dolor humano real y el sufrimiento. Tienen dificultades para diferenciar entre el entretenimiento y la realidad, y desarrollan una tendencia a idealizar al villano.

Identificación

Las imágenes violentas son más frecuentes en los programas para adultos con temas que se muestran principalmente en horario nocturno. De acuerdo con la Kaiser Family Foundation, casi dos de cada tres programas en televisión incluyen episodios violentos y tendencias agresivas, y se mostró que era un 69 por ciento más frecuente en la programación infantil que en otros estilos de programación. Los dibujos animados y los programas infantiles cuentan con el doble de actos violentos que la mayoría de los programas de televisión regular.

Advertencia

Además de la personalidad negativa y los efectos sociales que los programas de televisión violentos tienen en los niños, el hecho de ver la televisión tiene otras consecuencias negativas. Los niños no desarrollan características empáticas saludables porque se vuelven inmunes a la sangre y el dolor. Este proceso de desensibilización puede llevarlos a ser apáticos ante el sufrimiento de los demás. De acuerdo con University of Michigan Health Services, la televisión es un importante contribuyente a la obesidad infantil y otros problemas de salud menores.

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Escrito por linda ray | Traducido por javier enrique rojahelis busto