Cómo vestirte si tienes un abdomen grande y piernas pequeñas

Escoger estilos que halaguen tu tipo de cuerpo, ayudará a sacarle el mejor provecho a tu figura, acentuando tus mejores características y disimulando aquellas que no te gustan. Si llevas tu peso en la sección media y tienes piernas esbeltas, tienes un cuerpo "tipo manzana". Para vestir un cuerpo tipo manzana, debes llevar la atención hacia las piernas delgadas, tobillos, clavículas y escote al mismo tiempo que halagas la sección media.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Instrucciones

  1. Utiliza la ropa interior apropiada. Visita una tienda de lencería o tienda departamental para conseguir un sostén que se ajuste bien y levante tu busto. Invierte en camisolas de ropa interior adelgazantes para reducir bultos y pliegues de gordura.

  2. Elige pantalones a medida con un cierre lateral y sin detalles frontales. Opta por una línea de cintura más alta para presionar la panza. Elige pantalones o vaqueros con piernas rectas o anchas en lugar de unas ceñidas al cuerpo.

  3. Busca camisetas y vestidos que cuelguen sobre el área de la panza, evitando prendas demasiado ajustadas o que se peguen al cuerpo. Intenta con camisetas cruzadas que enfaticen la parte más esbelta de tu sección media, justo debajo del busto. Busca camisetas y vestidos con detalles verticales para añadir altura y llamar la atención a la parte superior del cuerpo. Utiliza escotes abiertos, con cuello en V o cuellos cuadrados para que los ojos se enfoquen en la parte superior.

  4. Busca líneas de costura que enfaticen las líneas de tus piernas. Crea dobladillos a la altura de las rodillas o justo sobre ellas en tus faldas y utiliza lindos zapatos para llamar la atención a tus tobillos y pies.

Consejos y advertencias

  • Recuerda utilizar accesorios como collares, brazaletes y otros elementos para añadir un toque de color y originalidad a tus atuendos.
  • Evita cualquier cosa que cree un bulto sobre la sección media o que enfatice la panza.

Más galerías de fotos



Escrito por michelle powell-smith | Traducido por ana grasso