Ventajas de tener isquiotibiales fuertes

Los isquiotibiales consisten en tres músculos principales: bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso, que se extienden desde tus huesos de la cadera a los de las rodillas. Estos músculos son los responsables de doblar las rodillas. Si son fuertes, se puede saltar alto, correr rápido y acelerar con fuerza explosiva. Con isquiotibiales bien desarrollados, se puede mantener una buena postura y prevenir lesiones en las piernas.

Funciones principales

Debido a que tus isquiotibiales cruzan las articulaciones de la rodilla y de la cadera, trabajan para doblar las rodillas y llevar las caderas hacia atrás. Al ejecutar movimientos explosivos, estos músculos juegan un papel importante en el cambio de la carga desde las rodillas hasta las caderas. También contribuyen a la capacidad para absorber el impacto de los movimientos que involucran gran velocidad o fuerza. También contribuyen al movimiento funcional, como caminar, lograr velocidad, potencia y agilidad en muchos deportes. Por ejemplo, el rendimiento de un velocista pivota en isquiotibiales fuertes.

Desaceleración

Durante el curso de una contracción, los músculos isquiotibiales se acortan y se alargan. Mientras que la fase concéntrica, o de acortamiento, permite doblar la rodilla, la fase excéntrica, o alargamiento, del músculo puede ayudar a controlar la desaceleración de tu cuerpo o de las piernas en movimiento. Por ejemplo, cuando estás corriendo cuesta abajo, el alargamiento de los isquiotibiales ayuda a controlar la velocidad del descenso. La capacidad de desacelerar adecuadamente disminuye la cantidad de presión en las articulaciones en tu tren inferior y evita lesiones.

Postura y alineamiento

Los isquiotibiales fuertes trabajan para estabilizar las caderas y mantener la columna correctamente alineada. Imagina tu esqueleto como una cadena conectada. Si un enlace se mueve fuera de la alineación, hay problemas de ondulación a lo largo de la cadena. Si los isquiotibiales son débiles y apretados, van a tirar de tus caderas, inclinándote hacia adelante, y comprometiendo el movimiento funcional. Una postura inclinada hacia atrás puede provocar que tu espalda baja se arquee y tus hombros se redondeen. Tus isquiotibiales también mantienen la rodilla y el tejido conectivo que la rodea en alineación.

Balance muscular

Debido a que tus músculos funcionan de a pares, el desarrollo de cada músculo en esta relación complementaria debe estar en equilibrio. Si un músculo es más fuerte que el otro, puede conducir a lesiones. Para muchos atletas, los músculos en frente de sus piernas, o cuádriceps, son más poderosos que los de los isquiotibiales. Debido a que los isquiotibiales débiles limitan tanto la amplitud de movimiento como la fuerza explosiva, este desequilibrio afecta a la capacidad de un atleta para saltar, correr, frenar y cambiar de dirección rápidamente. También hace que el atleta sea vulnerable a lesiones, como desgarros. En particular, las mujeres atletas dependen más de sus cuádriceps para estabilizar sus rodillas.

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Escrito por kay tang | Traducido por mariela rebelo