Las ventajas y desventajas de las verduras frescas

Todo el mundo sabe que las verduras frescas son nutritivas; las guías dietéticas para los estadounidenses del U.S. Department of Agriculture del 2010, recomiendan comer al menos 2,5 tazas al día. Pero las verduras frescas pueden ser caras a veces y corren el riesgo de contaminarse con bacterias peligrosas. Elegir a las verduras durante su temporada alta y manejarlas con cuidado, te ahorrará dinero y te ayudará a evitar cualquier efecto perjudicial mientras disfrutas de sus beneficios para la salud.

Repletas de nutrientes

Las guías alimenticias para los estadounidenses del 2010 enumeran algunas de las ventajas de comer más verduras. Son las principales contribuyentes de nutrientes de los que la mayoría de los estadounidenses carecen, pueden ayudar a prevenir enfermedades y condiciones de salud graves. Las verduras contienen folato, magnesio, potasio, vitaminas A, C y K, por no hablar de la fibra dietética en cantidades variables. Las guías nutricionales establecen que consumir en la dieta al menos 2,5 tazas de verduras al día reduce tu riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular y pueden protegerte contra ciertos tipos de cáncer. Las verduras frescas cultivadas en la zona, cosechadas en su mejor momento y llevados directamente a tu mesa, tendrán más nutrientes que algunas variedades enlatadas, como de las que han sido embarcadas desde largas distancias para la tienda de abarrotes de tu zona.

Tus amigas para bajar de peso

Una taza de verduras crudas contiene alrededor de 25 calorías. Si estás tratando de perder peso, las verduras frescas pueden ayudarte a cumplir tu meta; puedes comerlas crudas como aperitivo si de repente te dan ganas de comer , o puedes cocinarlas para la cena, como más te gusten. Elegir verduras frescas también te permite prepararlas de varias maneras: asarlas, saltearlas, cocerlas al vapor o simplemente comerlas crudas. Llena la mitad de tu plato con vegetales a la hora de comer para mantener bajas tus calorías y tu estómago lleno.

Presupuesto que te ayuda a ahorrar o que te destruye

Dependiendo de la época del año y de la disponibilidad en tu zona, algunas verduras frescas pueden ser más caras. Para ahorrar algo de dinero revisa los anuncios de ventas de alimentos; algunas tiendas de comestibles igualarán el precio de venta de sus competidores. Compra verduras frescas de temporada y evita las verduras preenvasadas. Por ejemplo, compra una lechuga e ingredientes frescos para hacer una ensalada, en lugar de comprar una ensalada empaquetada.

Pasarse de su mejor momento

Las verduras frescas se echan a perder más rápido que las variedades enlatadas o congeladas. Compra sólo lo que necesitas para evitar tirar verduras que se colocan en el refrigerador por demasiado tiempo. Si las almacenas correctamente también reducirás el desperdicio. Las verduras que puedes guardar en tu refrigerador incluyen a los ejotes, el brócoli, las zanahorias, el repollo o col, las lechuga y las espinacas. Las verduras que se deben mantener a temperatura ambiente incluyen a las papas, los pepinos, los pimientos, los tomates y las calabazas de invierno.

Conseguir verduras absolutamente limpias

Las verduras frescas pueden contaminarse con bacterias nocivas. Algunos productores convencionales y algunos orgánicos, utilizan también pesticidas para evitar que los insectos dañinos arruinen sus cosechas. Lava las verduras frescas, incluso las variedades orgánicas, con agua corriente, la cual debe eliminar a las bacterias y a los residuos de plaguicidas. Compra verduras que no estén manchadas o muestren signos de deterioro. Mantén las verduras lejos de las carnes crudas en la tienda de comestibles y a la hora de preparar las comidas, a fin de evitar una contaminación cruzada de bacterias que pueden hacer que te enfermes.

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Escrito por kristin mortensen | Traducido por francisco roca