Ventajas de los artistas marciales Zen

Las raíces de las artes marciales Zen se remontan al siglo V, cuando los monjes de Shaolin aprendieron técnicas para protegerse de los ataques de bandidos errantes. Estas habilidades de lucha se basaban en las ventajas conferidas por las prácticas de meditación y doctrinas éticas del zen. En particular, la noción Zen del satori, o iluminación, en la que la mente se libera del pensamiento consciente y abraza la armonía espiritual del universo, tuvo un impacto en el desarrollo de las artes marciales.

Tiempo de reacción rápida

El zazen o meditación sentada, permitió a los practicantes de artes marciales aprovechar el momento en los tiempos antiguos. Si los guerreros samurai pasaban incluso segundos pensando en su siguiente movimiento en el campo de batalla, se arriesgaban a morir. Tenían que dar el golpe ganador en un abrir y cerrar de ojos. En la práctica moderna de artes marciales, hay poco margen para la duda. La competencia requiere un tiempo de reacción rápido y ser capaces de realizar movimientos sin pensar. Una de las ventajas del entrenamiento en las artes marciales Zen es que practican formas o secuencias de movimientos, hasta que se vuelven tan arraigadas en tu cuerpo que pueden fluir a través tuyo sin pensamiento consciente. De esta manera, te preparas para la acción inmediata y sin titubeos. Esta meditación en movimiento se llama "Mushin" en japonés, o mente / no-mente, de acuerdo con el artículo de Doug Cook "A Beginner’s Guide to the Internal Path to Martial Arts Mastery" en "Black Belt".

Conciencia periférica

Al realizar la meditación Zen, tus ojos permanecen abiertos, sin parpadear y desenfocados. En este estado, tienes ventajas claras a medida que te vuelves más consciente del medio ambiente y la forma en que tu cuerpo se encuentra en el espacio. Desarrollas la conciencia periférica y cinestésica, que permite casi predecir cuándo y dónde un oponente lanzará el próxima golpe. Si centras tu mirada en un objeto físico, como un puño o una pierna, durante un ataque, debes centrarte en un ataque de seguimiento. Tus ojos tienden a moverse hacia atrás y hacia adelante. El segundo ataque parece venir a ti con una velocidad aún mayor que la primera. Si tu mirada se mantiene fuera de foco y fija, tu percepción del tiempo se ralentiza y eres más capaz de bloquear ataques, de acuerdo con el artículo "Science and the Martial Arts: Deadpan Eyes" de Christopher Caile en el sitio web Fighting Arts.

La mente vacía

De un momento a otro, tu imaginación está activa. Al igual que un caballo al galope de un lado a otro con poco sentido de la orientación, la mente puede correr de un pensamiento disperso a otro. Para construir la capacidad de concentración, tienes que entrenar tu mente para eliminar distracciones, según Cook. Cuando se practica la meditación Zen, tienes la ventaja de utilizar sus recursos para vaciar la mente. Por ejemplo, los koans, o adivinanzas que no tienen una única respuesta, pueden agotar la mente hasta el punto donde se rinde y suelta todo pensamiento. Otros recursos incluyen mantras, conteo de respiración y posiciones de manos utilizadas para la meditación. En las artes marciales, se puede enfrentar a un oponente con una mente tranquila y vacía. No mires a tu rival e imagines su ferocidad y destreza. No abrumes a tu mente con pensamientos que pueden tener poco que ver con la realidad de lo que realmente enfrentas.

La Ley del Karma

Artistas marciales Zen creen que sólo se debe recurrir a la fuerza cuando sea necesario para defenderse de cualquier daño. Sin embargo, el enfoque Zen da al individuo la ventaja de tomar estas decisiones por sí mismo cuando se trata de la utilización de la fuerza. Tienes que decidir por ti mismo cuando tienes una razón moral y legítima para atacar a un oponente. Este enfoque tiene en cuenta la ley del karma en la que eres el único responsable de tus propias acciones, de acuerdo con el artículo James Evans “Zen and Tai Chi Chuan” en “Black Belt”.

Más galerías de fotos



Escrito por kay tang | Traducido por natalia pérez