¿Qué valoran las mujeres de la moda?

"La moda tiene dos fines: comodidad y amor", dijo la diseñadora Coco Chanel (1883-1971). "La belleza llega cuando la moda triunfa". Aunque todo suma, es bastante más complicado hoy que en la época de Chanel. La moda es un lenguaje que envía un mensaje sobre la imagen propia, el estatus y el poder. La ropa ayuda a que la persona que la usa se oculte o se destaque. Lady Gaga, un ícono de la moda renegada, dice que ella intenta "cambiar el mundo de a una lentejuela a la vez". La moda también se trata del cambio: Chanel dijo que "está hecha para pasar de moda". A menudo, lo que una mujer valora en la moda se ajusta a varias tendencias distintas.

Comodida y conveniencia

Dejando los tacones stiletto de lado, la comodidad y la conveniencia siempre han jugado un papel en la moda. Una mujer que vive en Minneapolis probablemente tendrá su guardarropas lleno de abrigos, mientras que una mujer que vive en Miami tendrá pilas de trajes de baño. Considera como ejemplo a los sombreros. Los enormes sombreros de ala ancha eran populares para proteger a las usuarias del sol a principios del siglo XIX, sin embargo, cuando los parasoles se pusieron de moda en la década de 1860, los sombreros se volvieron mucho más pequeños. Hacia finales del siglo XX, la moda de sombreros para mujeres prácticamente se había desvanecido. A medida que el rol de la mujer se expandió fuera de la casa a principios del siglo XX, la ropa se volvió menos restringida, y luego de la II Guerra Mundial, cuando trabajar fuera de la casa se volvió más habitual, los pantalones y la ropa deportiva comenzaron a satisfacer la necesidad de mayor comodidad y facilidad de movimiento.

Estatus

La autora Sandra Berg argumenta que cómo se viste una persona habla de "género, edad, origen étnico, ingresos, estatus social, rango, ocupación, pertenencias a grupos, disponibilidad sexual, personalidad, opiniones, creencias, gustos, intereses y humor". La moda, mientras tanto, abarca tanto a los diseñadores de alta costura como la moda callejera, la cual a su vez influye sobre los diseñadores. Esto puede parecer mucho trabajo a la hora de seleccionar un atuendo. Pero debido a que cómo lucimos afecta al trato que recibimos, la escritora Minh-Ha T. Pham dice en la revista "Ms" que "el más ordinario e íntimo de los actos, vestirse, tiene consecuencias políticas y económicas muy reales".

Imagen

A medida que la mujer escaló en su carrera durante la década del 80, el traje de "vestirse para el éxito" se convirtió en un uniforme en el lugar de trabajo. Esta poderosa vestimenta, perfeccionada por la Primera Ministra británica Margaret Tatcher, se convirtió en una "paradoja irritante", dice la escritora australiana Jane Goodall. "Se asocia con el riesgo de molestar más que con la aventura, con la conformidad en lugar de con abrir caminos e innovar". ¿Pueden las líderes femeninas como HIllary Clinton y la Primera Ministra Australiana Julia Gillard, y las mujeres que trabajan en todo el mundo descartar los trajes, como sugiere la feminista Germaine Greer? Y si lo hicieran y usarán cualquier cosa que quisieran, ¿cuál sería la perspectiva de las mujeres en el lugar de trabajo moderno?

Humor

El cambio, como sugiere Coco Chanel, es una constante de la moda. El cambio no está alimentado por consideraciones prácticas sino emocionales. Las mujeres se vuelcan a la moda, desde luego, para sentirse hermosas. Otros factores, afirma el sociólogo Herbert Blumer, incluyen "aburrimiento y tedio, alegría y nociones caprichosas", y un espíritu aventurero o de rebelión contra las normas culturales. Aunque la moda ayuda a los observadores a identificar visualmente quién es quién, el gusto colectivo mantiene a las personas en sintonía con el tiempo, y las ayuda a prepararse para el futuro.

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Escrito por bonny brown jones | Traducido por mike tazenda