Trote después de un reemplazo de rodilla

Tus rodillas soportan una cantidad de presión significativa, ya que brindan apoyo al peso del cuerpo a lo largo del día. Con el tiempo, el cartílago que soporta a la rodilla puede comenzar a desgastarse y esto hace que los huesos se froten entre sí. La rodilla se compone de la rótula, la parte inferior del fémur y la parte superior de los huesos de la tibia. Cuando la articulación de la rodilla se deteriora a punto tal que experimentas dolor extremo, tu médico puede recomendarte un reemplazo de la rodilla. Esta cirugía elimina la articulación de la rodilla enferma para reemplazarla por un implante duradero. Luego de la cirugía, la capacidad de retomar actividades tales como el trote, depende de tu recuperación individual.

Cómo adaptarte a tu nueva rodilla

Luego de una cirugía de reemplazo de rodilla, tu médico te recomendará ejercicios de fisioterapia para estirar y mover la pierna, lo que ayuda a estimular la circulación. Estos ejercicios son importantes porque desarrollan los músculos que rodean a la rodilla y te brindan más estabilidad. Si bien tu médico probablemente te permita caminar, el trote no es adecuado en este momento porque ejerce mucha presión sobre la rodilla inmediatamente después de la cirugía. Debido a que la incisión quirúrgica tarda entre seis y ocho semanas en sanar, se te pedirá que realices solo actividades de bajo impacto, como montar una bicicleta fija o bailar en interiores. La recuperación total puede llevar entre seis meses y un año.

Investigación

Un estudio publicado en la edición de abril de 2000 de la revista “Medicine & Science in Sports & Exercise” y llevado a cabo por Markus Kuster y otros, evaluó el impacto de las diferentes actividades sobre los implantes de rodilla. El estudio determinó el impacto de la caminata rápida, el ciclismo y el trote utilizando mediciones de presión para evaluar el impacto de cada ejercicio en los reemplazos de rodilla. Si bien la caminata rápida y el ciclismo no ejercieron una presión excesiva sobre la rodilla, el trote ejerció tres veces más presión que la caminata sobre el reemplazo de rodilla. Por esta razón, los investigadores recomendaron a los médicos prohibir el trote a los pacientes luego del reemplazo de rodilla.

Preocupaciones sobre el trote

Cuando avanzas trotando, tus pies absorben el impacto, luego tus tobillos y así hasta la rodilla, lo que significa que se ven afectadas por el golpe. Esto puede ser un problema luego de una cirugía porque el reemplazo de rodilla puede aflojarse, lo que afectará al implante. El cemento que sostiene al implante en su lugar puede romperse y los huesos que brindan soporte a la rodilla pueden deteriorarse, lo que reduce la efectividad de la cirugía. Si bien es bueno que hagas ejercicio para mantener la fuerza de los músculos que rodean a la rodilla, el trote puede ejercer mucha presión sobre el implante. Esto es especialmente cierto si tienes sobrepeso porque la presión sobre la rodilla será aún mayor.

Recomendaciones individuales

Tu capacidad de trotar luego de una cirugía de reemplazo de rodilla depende de tu salud, la recuperación física y las recomendaciones del cirujano. Aunque las actividades de alto impacto, como correr o esquiar pendiente abajo, pueden ejercer demasiada presión sobre la articulación, el trote representa un equilibrio entre la caminata de bajo impacto y las actividades de alto impacto, como correr. Consulta al médico antes de empezar un programa de trote e infórmale sobre las señales que indican que el reemplazo se está aflojando. Entre ellas se incluyen la dificultad para cargar peso sobre la rodilla o el dolor en la articulación.

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Escrito por rachel nall | Traducido por valeria d'ambrosio