Tres lugares del cuerpo en los que se almacenan los carbohidratos

Los carbohidratos son la fuente más eficiente de energía de tu cuerpo, y es la única fuente de energía para ciertos tejidos vitales como los de tu cerebro y las células sanguíneas. Por lo tanto tu organismo tiene maneras de almacenar los carbohidratos que consumes para su uso posterior. Estos almacenes de carbohidratos son particularmente críticos en situaciones en las que tu cuerpo no tiene un suministro rápido de azúcares simples, por ejemplo después de una noche de ayuno, o si estás quemando energía a un ritmo acelerado como durante un entrenamiento de alta intensidad. Tu organismo almacena carbohidratos en forma de glucógeno en tu hígado y tus músculos. Adicionalmente, tu cuerpo convierte el exceso de carbohidratos para almacenarlos en el tejido graso.

Digestión y absorción de carbohidratos

Tu dieta está compuesta por carbohidratos simples y complejos. Los carbohidratos simples como aquellos que se encuentran en el azúcar de mesa blanco están compuestos por una o dos moléculas de azúcar, mientras que los carbohidratos complejos encontrados en los granos enteros y las papas tienen hasta un millón de moléculas de azúcar. Las enzimas secretadas en tu saliva descomponen los carbohidratos complejos para obtener moléculas de carbohidratos simples de dos azúcares en tu boca. Tu páncreas y tu intestino delgado también secretan enzimas para descomponer aún más los carbohidratos de dos azúcares hasta obtener carbohidratos de un azúcar. Las células de tu intestino delgado absorben estos azúcares para que pasen al flujo sanguíneo, en donde viajan a tus músculos, hígado, cerebro y otros tejidos corporales con el propósito de brindarles un combustible eficiente para su función celular. Los azúcares que no se necesitan de forma inmediata se almacenan para su uso posterior.

El glucógeno de tu hígado

El glucógeno almacenado en tu hígado sirve principalmente para mantener tus niveles de azúcar en la sangre durante el ayuno nocturno. Los cambios en los niveles de azúcar en la sangre activan o desactivan ciertas hormonas como la insulina, el glucagón y la epinefrina para enviar señales a las enzimas y que estimulen la síntesis o descomposición de glucógeno, dependiendo de tu estado de energía. Por ejemplo, un nivel bajo de azúcar en la sangre ocasionado por el ayuno durante la noche da como resultado altos niveles de glucagón, bajos niveles de insulina y altos niveles de epinefrina para incrementar la descomposición del glucógeno y mantener la glucosa en la sangre además de proporcionar energía a los tejidos. De forma alternativa, un nivel alto de glucosa en la sangre ocasionado por una comida rica en carbohidratos incrementa la insulina, que activa a las enzimas encargadas de la síntesis y el almacenamiento de glucógeno.

Glucógeno muscular

La mayor parte de la cantidad total de glucógeno en tu cuerpo se encuentra en tus músculos. A diferencia del glucógeno en el hígado, la descomposición del glucógeno de los músculos no incrementa específicamente si ayunas o no. En vez de eso su descomposición incrementa en respuesta a la demanda de ATP, o adenosín trifosfato, de tus músculos para obtener energía celular. La demanda es particularmente alta durante el ejercicio de intensidad vigorosa como las carreras de velocidad o al levantar pesas, que solamente pueden usar carbohidratos para obtener energía. Sin embargo, los niveles elevados de insulina ocasionados por una comida rica en carbohidratos incrementan el consumo de glucosa en los músculos, lo que aumenta la síntesis de ATP y reduce la demanda de energía celular en los músculos además de permitir que las enzimas correspondientes lleven a cabo la síntesis de glucógeno.

Los carbohidratos almacenados en el tejido graso

Adicionalmente, ciertas moléculas intermedias en el metabolismo de los carbohidratos pueden ser convertidas a grasa y almacenarse en el tejido graso. Después de absorber carbohidratos de azúcares simples en el torrente sanguíneo, tus tejidos deben descomponer aún más el azúcar para formato ATP, un tipo de energía que tus células pueden usar. Este proceso involucra múltiples reacciones enzimáticas en la mitocondria. Dependiendo de la cantidad de energía que necesites, algunas de las moléculas intermedias de este proceso pueden ser transportadas y convertirse a triglicéridos en tu tejido graso. Si tus demandas energéticas son bajas y tu suministro de azúcar es elevado (por ejemplo, si estás viento la TV y comiendo varias barras de caramelo) los azúcares adicionales pueden comenzar a pasar a través del proceso de descomposición pero eventualmente serán transportados y almacenados como tejidos grasos.

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Escrito por gina battaglia | Traducido por juliana star