Cómo tratar a padres groseros en funciones escolares

Tener padres activos e involucrados es una bendición para toda la escuela. Sin embargo, si un padre es grosero o desagradable puede agriar rápidamente el ambiente en los eventos escolares, sobre todo si éste es estridente o persistente. Hacer caso omiso a estos padres groseros a veces es todo lo que se necesita para callarlos. Sin embargo, cuando su comportamiento está echando a perder el evento de todos los demás o es inaceptable para una función escolar, responde con calma, gratamente y sin ponerte a su nivel, especialmente cuando estén presentes los niños. Trata de neutralizar el problema e involucra a las autoridades escolares de ser necesario.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

Instrucciones

  1. Desarrolla reglas o políticas claras y simples para que los padres sigan en las funciones escolares y asegúrate de que todos los padres estén informados de estas políticas. Un director o maestro puede presentarle esta información a los padres en la orientación escolar e incluirla en el manual. Los entrenadores escolares pueden discutir su filosofía de entrenamiento y las expectativas de comportamiento por parte de los padres en los juegos durante una junta con ellos, al comienzo de la temporada deportiva. Como padre líder o voluntario, tu autoridad está claramente menos definida pero todavía puedes consultar las guías escolares con respecto a la participación de los padres en los eventos escolares.

  2. Manténte por encima del conflicto. Si puedes pasar por alto a un padre grosero, hazlo. Respira hondo, aléjate o cambia de tema. No te involucres con un padre que constantemente trata de enfrentarte cuando hablan de los niños, por ejemplo: murmura una vaga broma y pasa a hablar con otra persona. Trata de no tomar de forma personal los comentarios o comportamientos de esta persona y recuerda que, no importa lo que digas, es poco probable que cambies el comportamiento del individuo. No te metas en un intercambio de "esto y aquello" con esos padres, porque terminarás viéndote igual de mezquino o mal educado como ellos.

  3. Establece límites para protegerte de enredarte con padres groseros. Un método eficaz es ceñirse a temas que no sean polémicos, ni personales. Por ejemplo, trata de mantener la discusión enfocada en el evento al que ambos estarán asistiendo: "Que bien que haga buen tiempo para este día en el campo" o "parece que los niños se están divirtiendo mucho" son corteses, evasivos y no le dan al padre grosero munición alguna para decir algo. También puedes prevenir una diatriba desagradable con un cortés "Sabes, ni siquiera estoy pensando en eso ahora; simplemente vamos a disfrutar del juego".

  4. Mantén la calma cuando la mala educación de los padres le haga daño a tu hijo o sea claramente inadecuada para el entorno. Puede que tengas que contar hasta 10 más de una vez pero sé civilizado y estate tranquilo cuando te dirijas a ellos. Apégate a declaraciones aseverativas y concisas: "Tu opinión es bienvenida pero por favor, no hables así de mi hijo delante suyo" o "deja que el entrenador haga lo suyo con los jugadores", esto puede funcionar con padres deportistas gritones. Si los repetidos esfuerzos no dan resultado, pide al director de la escuela o al entrenador del equipo que hablen con los padres infractores.

  5. Lidia educadamente con los padres prepotentes y sabelotodo, pero sé firme. Por ejemplo, si tendrás una reunión de PTO, utiliza el "acercamiento del emparedado" para atajar los interminable debates de "a mi manera es mejor". Donna Jones, una autora que escribe sobre la crianza de los hijos sugiere en un artículo en el sitio Parents.com, que responder con un comentario positivo, seguido del tuyo negativo y luego terminar con otro pensamiento positivo, de la siguiente manera: "Es obvio que lo has pensado mucho. Por ahora, no vamos a cambiar a una empresa de recaudación de fondos diferente, ya que hemos tenido buena suerte con nuestro proveedor actual. Pero agradecemos tu aportación, siempre es bueno contar con ideas frescas".

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Escrito por molly thompson | Traducido por ana karen salgado beltrán