Cómo tratar la fiebre miliaria en niños

Las condiciones cálidas y húmedas que hacen que tu hijo sude son las responsables de la fiebre miliaria, también conocida simplemente como miliaria. El sudor excesivo obstruye los poros de la piel, lo que causa un sarpullido. Las pomadas que atrapan la humedad en la piel también causan fiebre miliaria. Los infantes son especialmente propensos a esta afección. La erupción aparece a modo de protuberancias diminutas y, en algunos casos, con ampollas. Las protuberancias pueden ser rojas, en particular en pieles claras. La fiebre miliaria se puede agravar con el pañal y el exceso de ropa, como cuando el niño está demasiado abrigado en invierno. Esta afección por sí sola no reviste gravedad, pero un niño con exceso de calor puede padecer problemas graves, como agotamientos por calor o hipertermia.

Nivel de dificultad:
Moderado

Necesitarás

  • Bicarbonato de sodio
  • Toallitas
  • Agua
  • Aire acondicionado o ventilador
  • Crema con hidrocortisona o loción de calamina
  • Ropa holgada
  • Una toalla de algodón

Instrucciones

  1. Lava la piel con agua fría (no helada) sin jabón cada dos o tres horas. Deja que la piel se seque por contacto con el aire. Las áreas pequeñas de fiebre miliaria se pueden tratar con una compresa fría en lugar de un baño; aplica la compresa durante 5 a 10 minutos cada unas pocas horas. Bañar al niño en agua tibia con dos cucharadas de bicarbonato de sodio por galón de agua también resulta útil.

  2. Enciende el aire acondicionado o el ventilador de la habitación del niño para que el aire circule y la habitación se mantenga fresca. Asegúrate de que la corriente de aire apunte en dirección al niño, pero no directamente hacia él.

  3. Aplica una crema con hidrocortisona al 1% solamente en las áreas que causan picazón. Aplica la crema tres veces por día. Si la crema con hidrocortisona no es una opción, puedes reemplazarla por una loción de calamina.

  4. Viste al niño con ropa holgada o déjalo completamente desnudo para que la piel pueda respirar. Asegúrate de que tu hijo se encuentre en un área con sombra donde pueda refrescarse.

  5. Deja a los niños de más de 1 años sobre una toalla de algodón para que absorba la transpiración de la piel.

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Escrito por jonathan croswell | Traducido por valeria d'ambrosio