Cómo tratar con adolescentes sarcásticos

Pese a que el sarcasmo es una forma de comunicarse común para muchos adolescentes de los Estados Unidos, no tiene por qué ser algo admisible en tu hogar. El sarcasmo puede ser desenfadado y gracioso, pero también puede ser hiriente y ofensivo, y puede crear un tono negativo dondequiera que vaya el adolescente. Tratar con los comentarios sarcásticos de tu hijo será sin dudas una batalla continua, pero al final valdrá la pena cuando él esté más apto para las entrevistas de las universidades y las relaciones maduras.

Nivel de dificultad:
Moderadamente difícil

Instrucciones

  1. Crea una regla clara respecto a que el sarcasmo (decir algo que todos saben que no es cierto para llamar la atención por su ridiculez, según HealthGuidance.org) no es algo admisible en tu familia. Dale ejemplos claros y concisos para que sepa a lo que te refieres y evitar confusiones. Explícale que el sarcasmo puede herir profundamente a los demás y que existen mejores formas de comunicarse y de ser gracioso. Dale a tu hijo una señal de aviso, como por ejemplo levantando una ceja, cuando use el sarcasmo en público y necesite dejar de hacerlo de inmediato.

  2. No seas sarcástico con tu hijo o los demás. Resiste la tentación de decir una ocurrencia a modo de respuesta frente al sarcasmo de tu hijo. Sé de ejemplo para que hable de manera amable. Habla sobre las cosas hirientes que dicen los demás y sobre cómo puede hacer eso sentir a la gente.

  3. Llámale la atención a tu hijo si usa el sarcasmo y fija consecuencias claras por los comentarios ofensivos continuos. Dile: "Deja de fanfarronear frente a tus amigos" o "lo único que logras es quedar mal cuando hablas así". Considera castigar a tu hijo, quitarle la computadora o el televisor, o limitar su uso del teléfono celular. Muéstrale la relación entre las palabras irrespetuosas y sus consecuencias.

  4. Enséñale alternativas al sarcasmo ayudándolo a comunicar sus opiniones y sentimientos. Hazle preguntas abiertas para que hable y para ayudarlo a que elimine de raíz el sarcasmo, como por ejemplo: "¿Ser sarcástico te ayuda a caerles bien a tus amigos de la escuela? ¿Te sientes mejor al hacer sentir mal a los demás?". Debes estar dispuesto a compartir tus opiniones así como también tus luchas personales respecto al trato con los demás.

  5. Escoge las batallas con sabiduría. No saltes por cualquier palabra que emita tu hijo o puede que él no te escuche más. Distingue la diferencia entre las bromas desenfadadas entre amigos o hermanos, como por ejemplo: "¿Cómo fuiste a la escuela hoy? Fui volando" y el sarcasmo hiriente y ofensivo como por ejemplo: "Jane, deberías usar ese horrendo suéter verde mañana. Es hermoso". Pregúntale a tu hijo: "¿Cómo te sentirías si tu hermana te dijera eso a ti?", para que piense más en lo que dice.

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Escrito por kimberly dyke | Traducido por noelia menéndez