Cómo usar toallas húmedas calientes en terapia de masajes

Los tratamientos con calor se usan para proveer beneficios a la salud, que van desde tratar dolor de articulaciones por artritis y aumentar la circulación hasta reducir el dolor muscular post ejercicio. Aunque puedes derivar beneficios del calor en salas de vapor o bañeras de hidromasaje, usar toallas húmedas calientes es un modo conveniente y barato de terapia del calor. Las toallas pueden ser administradas antes de un masaje para aumentar la circulación y ayudar a aliviar el dolor muscular.

Efectos del calor húmedo

Las fuentes de calor húmedo (como las toallas calientes) transfieren el calor más rápida y efectivamente a la piel y tejidos superficiales subyacentes que el calor seco, de acuerdo con un reporte de diciembre del 2013 en el "Journal of Clinical Medicine Research". Aplicar toallas húmedas y calientes también aumenta el flujo sanguíneo a la piel más rápidamente que las fuentes de calor seco, de acuerdo con un estudio publicado en septiembre del 2009 en "Archives of Dermatological Research". Cuando se usa para tratar dolor muscular, como luego de un entrenamiento intenso, aplicar toallas húmedas calientes es más efectivo durante las primeras 24 horas, de acuerdo con un estudio del 2013. Para obtener beneficios de sanación muscular óptimos a través del aumento del flujo sanguíneo, otras formas de entrega de calor húmedo podrían ser mejores, ya que las toallas se enfrían rápidamente.

Integrarlas con masajes

La terapia de masajes aumenta el flujo sanguíneo y la temperatura de la piel por hasta 60 minutos, de acuerdo con un reporte de julio del 2010 del "Journal of Alternative and Complementary Medicine". Como tanto el calor húmedo como los masajes se usan para aliviar dolor muscular post ejercicios, estas terapias suelen integrarse. Una opción es aplicar toallas húmedas calientes por 20 minutos a 2 horas inmediatamente después del ejercicio y seguir con un masaje que se concentre en los músculos usados en el entrenamiento.

Consideraciones

Asegúrate de que la temperatura de la toalla no esté demasiado caliente antes de aplicarla sobre tu cuerpo. Además, habla con un profesional del cuidado de la salud antes de usar toallas calientes si tienes una condición de salud pre-existente que afecte la sensación de temperatura o circulación, como la diabetes, alta presión sanguínea o enfermedad cardíaca.

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Escrito por gina battaglia | Traducido por paula ximena cassiraga