Tips y datos de salud

A partir de 2009, el estadounidense promedio vive 78,5 años, según el U.S. Department of Health and Human Services. Pero el hecho de que en esas edades se esté lleno de vitalidad y salud o cansancio y enfermedad a menudo se basa en las decisiones que cada persona hace. Mientras que ciertas condiciones de salud están influenciadas por la genética y otros factores fuera de nuestro control, conocer los hechos y hacer mejoras en lo que respecta a la dieta, el consumo de agua, el ejercicio, el alcohol y el tabaco, los hábitos de sueño y manejo del estrés puede conducir a una vida más saludable 78,5 años, o más.

Dieta

A principios de la década de 1970, no había estados en los EE.UU., con una tasa de obesidad superior al 25 por ciento. En 2011, 42 estados superaron esa tasa, con Mississippi a la cabeza con un 34,9 por ciento de tasa de obesidad. Este aumento puede atribuirse en parte a los patrones de dieta poco saludable, los estadounidenses comen menos de la cantidad recomendada de verduras, frutas, granos enteros, productos lácteos y aceites, pero superan los niveles recomendados de consumo de calorías provenientes de grasas sólidas y azúcares agregados, granos refinados, sodio y grasas saturadas, de acuerdo con el President's Council on Fitness, Sports & Nutrition. Para mejorar la dieta diaria, hay que incorporar una variedad de alimentos de todos los grupos principales de alimentos, centrándose en aumentar el consumo de frutas, verduras, granos enteros, productos lácteos bajos en grasa, proteínas magras, nueces y semillas y grasas saludables. También se debe reducir la ingesta de azúcares agregados, y mantener el consumo de sodio a 2.300 miligramos, la cantidad recomendada para un adulto sano. Si sufres de algunas condiciones de salud, como diabetes o hipertensión, habla con tu médico acerca de una dieta saludable para tus necesidades.

Agua

El agua hace más que mantenerte refrescado, regula la temperatura corporal, lubrica y amortigua las articulaciones, protege a la médula espinal y se deshace de los residuos a través de los movimientos de la orina, el sudor y el intestino. La mayoría de las personas obtienen la cantidad de líquidos que necesitan al beber cuando tienen sed y de líquidos de las comidas, según los Centers for Disease Control and Prevention, sin embargo, es posible que necesites más agua si vives en un ambiente cálido o haces ejercicio frecuentemente o practicas deportes. Si no estás recibiendo suficiente agua, aumenta la ingesta llevando una botella de agua contigo en todo momento, si no tienes acceso a agua fresca regular y filtrada de sabor, compra una botella reutilizable que tenga filtro. Si no te gusta el sabor del agua de grifo, añade un chorrito de jugo de fruta o una rodaja de limón o lima para darle un toque de sabor. Aumenta más tu ingesta de agua consumiendo frutas y vegetales ricos en agua, como el apio, los tomates, las naranjas y melones.

Ejercicio

Menos del 5 por ciento de los adultos hacen los 30 minutos recomendados de ejercicio por día, de acuerdo con el President’s Council, y sólo uno de cada tres cumple con la recomendación de 150 minutos por semana. Después de hablar con un médico, comienza tu programa de ejercicio lentamente, intenta completar tres bloques de 10 minutos de ejercicio por día, aumentando la intensidad a medida que el ejercicio se haga más fácil. Por ejemplo, puedes empezar por caminar durante 10 minutos, luego cambia a trotar o correr. Añade 20 minutos de entrenamiento de fuerza dos días a la semana, así como 10 minutos de ejercicios de flexibilidad por día. El entrenamiento de fuerza mantiene los huesos fuertes, aumenta el metabolismo y te ayuda a funcionar mejor, dice la Cleveland Clinic, al estirar ayudas a mantener tu rango de movimiento. El Yoga y el Tai Chi se consideran ejercicios de estiramiento.

Dormir

Una encuesta de 2008 de la National Sleep Foundation encontró que en promedio, los estadounidenses duermen unas seis horas y 40 minutos por la noche en días de trabajo y siete horas y 25 minutos en días no laborables. Aunque las necesidades de sueño de una persona varían en función de la edad, estilo de vida y otros factores, esto está lejos de la recomendación de siete a nueve horas por noche para adultos. Aquellos que con frecuencia se quedan cortos no funcionan tan bien en las tareas mentales complejas y tienen una tasa de mortalidad más alta, de acuerdo con MayoClinic.com. Mejora tus hábitos de sueño, evitando la cafeína o la nicotina entre cuatro y seis horas antes de acostarse, y haz de tu dormitorio un ambiente que induzca el sueño. Esto incluye apagar el televisor y otros aparatos electrónicos, el uso de cortinas oscuras para bloquear cualquier luz exterior y mantener la temperatura de la habitación entre un fresco de 60 a 75 grados Fahrenheit.

Alcohol y tabaco

El alcohol y el tabaco están entrelazados, aquellos que son dependientes del alcohol tienen tres veces más probabilidades de ser fumadores, mientras que los que dependen del tabaco son cuatro veces más propensos a ser también dependientes del alcohol, según el Instituto National Institute for Alcohol Abuse and Alcoholism. Aunque cada sustancia plantea sus propios riesgos por separado, utilizarlos juntos aumenta dramáticamente el riesgo de ciertos tipos de cáncer, incluyendo el cáncer de esófago. Si eres dependiente de cualquiera de estas sustancias, busca ayuda médica para romper ese hábito. Aunque no existe un nivel de consumo de tabaco saludable, el consumo moderado de alcohol puede ofrecer un cierto nivel de beneficios de salud, incluyendo la reducción del riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular y diabetes, de acuerdo con MayoClinic.com. El consumo moderado de alcohol se define como una bebida al día para mujeres y dos bebidas por día para los hombres.

Estrés

Las sensaciones de estrés pueden variar de leves a severas y pueden ser provocadas por cualquier cosa, desde una pelea con un compañero de trabajo a un grave accidente de coche. Aproximadamente un tercio de los estadounidenses dicen que experimentan niveles extremos de estrés, de acuerdo con al University of Maryland Medical Center. El estrés puede afectar los patrones de sueño, el apetito y el sistema inmunológico y causar síntomas físicos, como dolor de cabeza, palpitaciones, dolor de pecho, dolor de estómago, tensión muscular, problemas de concentración y el rechinar de dientes. Si el estrés crónico está interfiriendo con tu vida diaria, visita a su médico. Algunas técnicas para reducir el estrés incluyen la modificación de tu rutina de ejercicio o sueño, la terapia y el tratamiento médico en forma de medicamentos.

Más galerías de fotos



Escrito por sarah collins | Traducido por ana laura nafarrate