¿Qué tipo de cosas causan frustración en un niño pequeño?

Los niños pequeños son notables por sus rabietas (esos momentos de frustración que desencadenan la pérdida de control de sus emociones y el fundirse en un charco de enojo o tristeza). La niñez puede ser un momento de gran frustración, con el desarrollo de habilidades del lenguaje, un deseo de autonomía y la incapacidad de manejar las emociones fuerte. Sólo recuerda que por más difícil que pueda ser esta etapa para ti y tu pequeño, es una parte normal del desarrollo y pronto podrá manejar su frustración.

Independencia

Durante la etapa de niño pequeño, tu hijo busca independencia y control sobre su entorno, según el sitio web KidsHealth.org. Quiere hacer muchas cosas por sí solo pero con habilidades motoras aún en desarrollo, por lo que no puede hacerlas de forma segura. No puede conseguir que los bloques queden apilados ni tampoco puede escalar el estante para alcanzar un juguete. Esto desencadena una frustración porque las cosas no salen como lo planeó. Todavía está aprendiendo a negociar su deseo de autonomía con su necesidad de que lo ayudes. Ofrécele algo de ayuda antes de hacer completamente la tarea por él o busca una forma de que pase por la parte de la frustración y deja que continúe solo.

Desarrollo del lenguaje

Un niño pequeño a menudo entiende mucho más de lo que puede expresar verbalmente, lo que es una situación extremadamente frustrante para él. Sabe exactamente qué quiere o necesita pero carece de la capacidad de comunicártelo. Cuando no lo entiendes, esos sentimientos de frustración lo pueden abrumar, desencadenando un berrinche. A medida que sus habilidades de lenguaje aumentan, su frustración irá disminuyendo porque encuentra otras formas de hacerte saber lo que necesitas. Hasta allí, busca claves no verbales como señalar o gesticular para ver qué es lo que te está tratando de decir y modela cómo decir las palabras una vez que lo hayas averiguado.

Rutina consistente

Tener una rutina regular puede ayudar a que tu hijo pequeño se sienta seguro y sepa qué esperar durante el día. Como adultos, nosotros utilizamos calendarios, relojes y planificadores para ayudar a organizar nuestro tiempo y planificar nuestro día, pero los niños pequeños necesitan consistencia para mantener el orden en sus vidas. Cuando la rutina se ve interrumpida o cambiada (durante unas vacaciones o una salida especial) los niños pequeños se pueden sentir frustrados porque no saben qué esperar. Incluso cuando otros planes tienen que cambiar, prueba mantener los horarios de comida y de siesta consistentes. Según "Psychology Today", el hambre es una causa significativa de frustración en niños pequeños. Prueba planificar tus actividades alrededor de los horarios en que sabes que tu hijo no estará hambriento o cansado, o asegúrate de llevar algunos bocadillos para evitar la rabieta.

Manejar la frustración

La frustración no siempre es una emoción negativa. En realidad comienza como una emoción positiva porque tu hijo pequeño está motivado para ir más allá del obstáculo en su camino. Sin embargo, si la frustración no se trata con rapidez, se puede convertir en enojo, lo que puede dar como resultado un berrinche. Para ayudar a tu pequeño a manejar su frustración, modela cómo tú manejas estos sentimientos. Si se te caen cereales en el suelo, di "Oh, esto es muy frustrante. Voy a tomar un respiro profundo y me voy a calmar, y luego comenzaré a limpiar este desorden". Cuando veas sentimientos de frustración trepando en tu niño pequeño, controla la situación para determinar el momento en el que debas intervenir. Si intervienes demasiado pronto, eso le dará la impresión de que no crees que él lo pueda hacer, pero no dejes que se enoje demasiado antes de ofrecerle algo de ayuda. Muéstrale que puede tomar un descanso de su actividad y volver luego, una vez que esté calmo, y probar un nuevo enfoque.

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Escrito por stacey chaloux | Traducido por aldana avale