Terapia física para un desgarro de primer grado en los tendones isquiotibiales

Los tendones isquiotibiales consisten en tres músculos en la parte de atrás del muslo conocidos como semimembranoso, semitendinoso y bícep femoral. Estos músculos funcionan principalmente para doblar la rodilla y extender la cadera. Un desgarro puede ocurrir cuando las fibras que rodean a los tejidos se estiran demasiado o se rompen. Los desgarros pueden clasificarse según la severidad de la lesión y según el grado, llamándose de primer, segundo o tercer grado. La fisioterapia puede realmente ayudar a rehabilitar a los músculos, así como también, ayuda a prevenir las lesiones.

Reposo y hielo

Los primeros días, o durante la fase aguda, de la rehabilitación de un desgarro se aplica el método R.I.C.E (según las siglas en inglés): reposo, hielo, compresión y elevación. El tendón de la corva debe reposar del deporte o de cualquier actividad que pueda causar dolor por sobre todas las cosas. Evita cualquier actividad o las posiciones de sentado y parado para no agravarlo. Ten en cuenta que el reposo es fundamental para acelerar el proceso de recuperación; asimismo, aplica hielo en la zona dos a tres veces por día durante 15 o 20 minutos para bajar la hinchazón y el dolor. Por otra parte, evita el calor durante las primeras 48 horas ya que puede aumentar el flujo sanguíneo y crear una hemorragia en la zona o, también, volver a hinchar la lesión.

Compresión y elevación

Compresiona la zona con un vendaje o un tensor para ayudar a disminuir la hinchazón. Evita colocarte medias que sean muy ajustadas ya que puede causar entumecimiento o el adormecimiento de las piernas. Utiliza medias durante todo el día, particularmente si vas a estar descalzo la mayor parte del tiempo, pero quítatelas en la noche. Eleva la pierna un par de veces durante la jornada para disminuir la hinchazón. Ten en cuenta hacer esto recostado o sentado y de levantar la pierna por encima de la altura del corazón, colócala sobre unos almohadones o sobre un taburete.

Estiramiento

Un estiramiento moderado puede hacerse durante los primeros días si es que tienes un desgarro de primer grado, así podrás ayudar al proceso de recuperación; por el contrario, uno exagerado podría alentar el proceso. Los músculos deben calentarse antes de hacer cualquier tipo de estiramiento para evitar empujar o romperlo aún más, para ello, camina o marcha lentamente en el lugar, también puedes doblar la rodilla mientras estás recostado o sentado para hacer que tu músculo se contraiga. Cuando hayas calentado, haz un leve estiramiento sentándote en una cama con la pierna lesionada enfrente tuyo y con la no lesionada fuera de la cama y con tu pie en el piso. Mantén tu espalda lo más recto que puedas mientras suavemente te balanceas hacia adelante desde la cintura y alcanzas tus dedos con tus manos. Solo haz este movimiento hasta donde llegues, no te fuerces y evita estirarte mucho para no sentir dolor o incomodidad. Los estiramientos deben mantenerse por unos 15 a 30 segundos y deben repetirse de dos a tres veces.

Fortalecimiento

La fase aguda de la lesión habrá pasado cuando la inflamación haya disminuido, seas capaz de ponerte de pie y hacer más actividades de manera cómoda con menos dolor o, directamente, sin dolor muscular. En esta etapa, puedes comenzar un programa progresivo de resistencia para fortalecer a los tendones de la corva y lograr una recuperación que también te ayudará a evitar futuras lesiones. Los ejercicios de fortalecimiento comienzan sin peso, como extensiones de piernas y caminar con un andador, en ambas usarás tu pierna lesionada para empujar una silla con ruedas a través de una habitación hasta sentir fatiga. A medida que te vayas recuperando y fortaleciendo, añade resistencia con therabands para hacer curl de corva. Trata de hacer de 10 a 12 repeticiones y tres sets en total.

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Escrito por jennifer andrews | Traducido por stefanía saravia