Las temperaturas y el ritmo cardíaco

Cuando la fiebre comienza a aumentar o a disminuir dramáticamente, buscamos ayuda. Pero si amas estar afuera y debes permanecer activo, el calor abrazador o el frío congelado puede que no te impida salir. En realidad, algunas de tus actividades favoritas pueden realizarse en condiciones climáticas menos ideales. Tu corazón cumple un rol importante en ayudar a tu cuerpo a salir adelante cuando el mercurio se está por acabar.

Ritmo cardíaco y temperatura central

La temperatura es el calor interno de un organismo vivo. La temperatura interna óptima para el cuerpo humano es de aproximadamente 37 grados Celsius, o cerca de 98.6 grados Fahrenheit. La temperatura central humana se vigila y regula mediante sensores en el hipotálamo del cerebro. Cuando esta disminuye o aumenta, las reacciones se ponen en movimiento para restaurar la homeostasis o el equilibrio. El corazón tiene un rol importante en la restauración de ella al regular el volumen de sangre que circula para calentar o enfriar en ambiente interno.

Ritmo cardíaco y altas temperaturas

La exposición prolongada al calor extremo puede ocasionar afecciones relacionadas al calor en las cuales generalmente progresan en tres estadios. En el primer estadio, los calambres musculares acompañan la transpiración excesiva a medida que el cuerpo trata de enfriarse. En el segundo estadio, el agotamiento del calor, se marca por un pulso rápido y débil a medida que la sangre se desvía a la superficie de la piel, buscando temperaturas más frías para transportar a sistemas internos sobrecalentados. En el estadio más extremo, la hipertermia, un corazón acelerado y fuerte pulso intentan circular líquido sanguíneo exhausto a los órganos vitales y cerebro en una pelea por la supervivencia. La hipertermia es una emergencia de vida o muerte, por lo cual se debe llamar de inmediato al 911.

Ritmo cardíaco y temperaturas frías

Una baja en la temperatura central también apela a una respuesta sistémica. Inicialmente, escalofríos y los pelos parados intentan generar y mantener el calor dentro. La exposición prolongada a temperaturas frías puede conllevar a hipotermia, lo opuesto a hipertermia, particularmente si estás transpirado, mojado o sumergido en agua. De acuerdo a la información de la página de Sea Grant de la Universidad de Minesota sobre hipotermia, cuando la temperatura interna baja por debajo de los 37 grados, el ritmo cardíaco se acelera al principio para generar calor. A medida que la temperatura interna continua disminuyendo, el ritmo cardíaco disminuye para conservar la energía y preservar los órganos vitales.

Causas y factores de riesgo para enfermedades ambientales

Los extremos en las temperaturas, ya sean frío o calor, coloca a algunas poblaciones en mayor riesgo de padecer problemas de salud relacionados con el ambiente. De acuerdo a la Mayo Clinic, las personas más vulnerables a los climas extremos son las personas mayores, los más pequeños, personas que sufren de afecciones mentales, personas que padecen de afecciones médicas o aquellas que toman medicaciones. La vestimenta inadecuada, la deshidratación, la mala alimentación y el mal estado físico pueden ser factores contribuyentes. La mala salud cardiovascular puede impedir que el cuerpo se esfuerce para restablecer la homeostasis interior.

Preparación para los ambientes extremos

Tomarse el tiempo para prepararse para las temperaturas extremas puede reducir dramaticamente el riesgo de padecer de hipertermia o hipotermia. Es importante mantenerse hidratado al beber agua antes, durante y luego de realizar actividades ya que ayuda a mantener la temperatura interna estable. Las bebidas que contienen alcohol y cafeína no hidratan, y pueden tener un impacto negativo en la temperatura interna. Vestirse con capas que puedas quitarte o agregar a medida que la temperatura aumenta o disminuye ayuda a disipar el calor o mantenerlo adentro cuando sea necesario. Si padeces de algún tipo de cardiopatía o si tomas medicamentos como diuréticos los cuales te deshidratan, no es recomendable que realices actividades en condiciones ambientales extremas. Si sospechas que padeces de una enfermedad inducida por el ambiente, busca refugio lo más pronto posible y busca por control médico si se comprueban estos síntomas.

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Escrito por michelle matte | Traducido por melisa lazarte