¿Qué sucede cuando no puedes bajar la presión alta en un anciano?

Para un adulto, 140 o más alto para el primer número en una lectura de la presión arterial, o 90 o más alto para el segundo número indica hipertensión, o presión arterial alta. Los datos de Framingham Heart Study muestran que el 85 por ciento de las personas que tienen presión arterial normal a los 55 años llegan a desarrollar hipertensión a medida que crecen. Hasta hace poco, no había un consenso en que la hipertensión en las personas mayores deba ser tratada, ya que se creía que una mayor presión arterial era una consecuencia normal del envejecimiento. De acuerdo con una revisión de 2010 de "Vascular Health and Risk Management”, ahora está claro que las personas mayores, están en riesgo de problemas serios de salud si su presión arterial no se controla.

Daño cardiaco

El corazón es una bomba muscular cuya carga de trabajo se incrementa cuando la presión arterial se eleva. A medida que envejece, las arterias coronarias que suministran sangre y oxígeno al músculo cardíaco pueden llegar a ser reducidas por la aterosclerosis, una enfermedad en la que las arterias tienen una acumulación de grasa y colesterol. Esto limita su capacidad de suministrar suficiente sangre a un corazón sobrecargado. La pared del corazón se engrosa y sus cámaras se amplían cuando la presión arterial se eleva crónicamente. En consecuencia, las personas mayores con hipertensión no controlada, se encuentran en mayor riesgo de ataques al corazón, insuficiencia cardíaca congestiva y ritmos anormales, como la fibrilación auricular.

Daño cerebral

De acuerdo con un estudio publicado en la edición de febrero de 2013, "PLoS One", la presión arterial alta daña las arterias pequeñas en el cerebro de las personas mayores, lo que aumenta el riesgo de demencia, problemas en el andar, incontinencia urinaria y vértigo. La hipertensión es también un factor de riesgo bien conocido de accidente cerebrovascular, tanto en las poblaciones más jóvenes como en las mayores. El recientemente terminado Hypertension in the Very Elderly Trial (HYVET) demostró que el tratamiento de la hipertensión arterial en personas de edad avanzada reduce el riesgo de accidente cerebrovascular en un 30 por ciento.

Fallla renal

Los riñones también pueden lesionarse por la hipertensión no controlada. De hecho, el daño renal es una de las complicaciones más frecuentes de la presión arterial alta no controlada. La aterosclerosis afecta con frecuencia el flujo de sangre a los riñones de las personas de edad avanzada, lo que los deja particularmente susceptibles a la nefropatía hipertensiva, una afección caracterizada por cicatrización renal progresiva y el fracaso. El tratamiento de la hipertensión en las personas mayores es esencial para prevenir o retrasar la progresión de la enfermedad renal crónica.

Tratamiento individual

Los médicos ya no consideran la hipertensión como una consecuencia normal e inevitable del envejecimiento. De hecho, cada vez es más claro que la falta de tratamiento de la hipertensión en los ancianos puede ser muy costosa, tanto a nivel individual como social. Sin embargo, el tratamiento demasiado agresivo de la presión arterial en personas de edad avanzada puede bajar su presión demasiado, y aumentar su riesgo de sufrir caídas, ataques cardíacos o derrames cerebrales. Por lo tanto, el tratamiento de la hipertensión debe ser adaptado a las necesidades de cada persona.

La hipertensión resistente

De acuerdo con una encuesta nacional de salud y nutrición de 1999-2004, aproximadamente el 60 por ciento de los 65 millones de estadounidenses con hipertensión no la tenían bajo control, y muchas de estas personas son de edad avanzada. Sin embargo, sólo un tercio a la mitad de estas personas tienen hipertensión verdaderamente resistente, lo que significa que no pueden alcanzar su "objetivo" de presión arterial, a pesar de ser tratada con tres o más medicamentos. La mayoría de los casos de hipertensión mal controlada es resultado de no tomar los medicamentos según las indicaciones, o factores del estilo de vida, como la obesidad, el consumo de demasiada sal o alcohol, o la falta de ejercicio. Si tienes hipertensión verdaderamente resistente, tu médico puede cambiar tus medicamentos o aumentar la dosis de los que ya está tomando. Es posible que se te indique tomar un medicamento de venta libre, como aspirina o ibuprofeno. El médico puede examinarte para seguir buscando signos de un trastorno médico que aún no ha sido diagnosticado, como la apnea obstructiva del sueño, enfermedad renal o sobreproducción de aldosterona en las glándulas suprarrenales. En la mayoría de las personas con hipertensión resistente, una causa subyacente puede ser identificada y tu presión arterial con el tiempo se puede controlar.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por verónica sánchez fang