¿Qué sucede cuando los padres usan malas palabras alrededor de sus hijos?

Cuando los padres usan malas palabras cerca de sus hijos, hay probabilidades de que ellos repitan lo que escucharon. Los niños son esponjas del lenguaje, especialmente cuando son muy pequeños. Los niños muy pequeños usan las palabras sin saber lo que significan, simplemente porque las han escuchado una y otra vez y les gusta la forma en que suenan. Los niños pueden escuchar maldiciones en la televisión y repetir esas palabras incluso aunque no las escuchen de tu boca. Criar hijos que no utilicen malas palabras es difícil en la sociedad actual, ya que el hecho de que los adultos maldigan, especialmente en lugares públicos, es cada vez más común.

Hogar

Si usas malas palabras en casa, aunque sea sólo ocasionalmente, esas palabras se vuelven parte del vocabulario de tu hijo. Un niño pequeño puede utilizar una maldición cuando se golpea la cabeza porque te ha escuchado usar la misma palabra cuando te lastimas. También puede utilizar la palabra porque cuando lo hace, obtiene algún tipo de reacción de otros en la casa. Incluso aunque lo regañes cuando utilice una mala palabra, sus hermanos mayores pueden reírse y pensar que es divertido. Esto lo alienta a usar la palabra nuevamente para obtener la misma respuesta. Entre más utilice tu hijo las malas palabras en casa, tienen mayor probabilidad de usarlas en la escuela, en el campo de juegos y con otros niños.

Escuela

Usar malas palabras en la privacidad de tu hogar puede parecer como una forma inocente de expresar fuertes sentimientos, pero también hace que tu hijo piense que es un comportamiento apropiado en cualquier lugar. Esto puede ser especialmente problemático en la escuela, en donde existen reglas sobre el uso de las malas palabras, incluso en el patio de juegos. Los niños en edad de escuela elemental están más conscientes de que las malas palabras están fuera de los límites en la escuela, pero conforme llegan a la escuela secundaria y la preparatoria, las utilizan regularmente, incluso cerca de los profesores y administradores. Establecer límites sobre el uso de las malas palabras y hablar sobre por qué cierto lenguaje es inapropiado puede ayudar a reducir el uso de las malas palabras en la escuela.

Presión de grupo

Muchos niños maldicen porque escuchan a sus amigos maldecir y piensan que es una forma de lucir divertido. Esto es especialmente cierto para los niños que escuchan a sus padres usar las malas palabras regularmente en casa. Maldecir hace que los niños más grandes y los preadolescentes se sientan mayores porque sienten que están actuando como adultos. Establecer una regla de no maldecir en casa puede ayudar. El terapeuta de comportamiento James Lehman recomienda usar un "frasco de maldiciones". Siempre que alguien diga una grosería en casa, debe colocar un cuarto de dólar en el frasco. Si tu hijo no tiene dinero a la mano, se debe colocar una marca junto a su nombre en un lugar en donde todos en la familia lo pueden ver. Cada marca equivale a una tarea adicional o especial. Trabajar para mantener tu hogar libre de malas palabras puede alentar a tus hijos a detenerse y pensar antes de hablar cuando estén con sus amigos.

Abuso verbal

Al usar malas palabras específicamente dirigidas a otros en tu hogar, incrementas el riesgo de que tus hijos sean verbalmente abusados. El acoso en la escuela, ya sea en el salón de clases, el patio de juegos o en la mesa del almuerzo, es inaceptable. La mayoría de las escuelas ahora tienen una política de cero tolerancia para el acoso escolar, y el uso de las malas palabras que hacen tus hijos hacia otros puede ser fácilmente interpretado de esta forma. Conforme los niños se vuelven adolescentes, pueden verse tentados a utilizar las malas palabras en contra de sus padres. Esto es especialmente cierto si ese comportamiento ha sido el modelo para ellos.

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Escrito por patti richards | Traducido por laura de alba