¿Son saludables las fresas congeladas?

Las fresas frescas son un elemento saludable en cualquier dieta. El valor nutricional de las fresas congeladas depende del tipo que elijas. Las sin azúcar proporcionan muchos de los mismos nutrientes que las frescas y sus beneficios están disponibles todo el año, sin embargo, las versiones azucaradas pueden añadir demasiada azúcar en tu dieta.

Nutrientes

Una taza de fresas descongeladas sin azúcar, proporciona 77 calorías y nada de grasa. Esta porción contiene más del 150% de la cantidad diaria recomendada de vitamina C, con base en una dieta de 2.000 calorías. Las fresas también son una fuente de vitamina K, ácido fólico y manganeso. Si eliges fresas azucaradas, la cantidad de calorías en una taza aumenta a 199. Comer fresas congeladas sin azúcar en lugar de bocadillos altos en calorías, como papas fritas o caramelos, puede ayudar a controlar tu peso.

Fibra

Tanto las fresas congeladas con azúcar como las sin azúcar proporcionan 5 gramos de fibra por taza. La fibra puede ayudar a prevenir el estreñimiento, promover la salud del colon y reducir el colesterol. Institute of Medicine recomienda que las mujeres consuman por lo menos 25 gramos de fibra al día y los hombres, 38 gramos.

Respecto al azúcar

Una taza de fresas sin azúcar contiene 10 gramos de azúcares naturales. Una porción del mismo tamaño de fresas endulzadas contiene 47 gramos de azúcar; lo que asciende a más de 9 cucharaditas de azúcar añadida por cada taza. American Heart Association recomienda limitar el azúcar añadido a 6 cucharaditas por día para las mujeres, y a 9 cucharaditas por día para los hombres. El azúcar natural en las fresas sin azúcar no cuenta para este límite, pero una porción de fresas congeladas y endulzadas te pone rápidamente en el límite o sobre la porción diaria recomendada de azúcares añadidos.

Consideraciones

Las frutas congeladas se envasan en el punto óptimo de maduración. Las fresas frescas que vienen de zonas distantes pueden ser cosechadas antes de que estén completamente maduras, lo que puede impedir que alcancen su potencial nutricional. Durante el transporte, estas frutas también pueden experimentar la degradación de nutrientes debido a la exposición al calor y la luz. Las fresas congeladas también ofrecen una textura preferible y un sabor más intenso para los batidos o purés. Cuando las descongelas, sin embargo, se vuelven flácidas y no son una buena opción para las ensaladas de frutas y las tartas.

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Escrito por andrea cespedes | Traducido por patricia a. palma