¿Por qué son importantes las estrategias de crianza?

Las estrategias de crianza funcionan como una manera para que los adultos puedan relacionarse con sus hijos y ganar su respeto y comprensión. Sin la guía de una figura paterna, los niños toman malas decisiones en varias ocasiones; algunas de ellas con graves consecuencias. Enfoques estrictos o inflexibles no son el mejor tipo de estrategias. En cambio, las estrategias que demuestran tu amor y preocupación por tu hijo resultarán más eficaces.

Promover una conducta deseable

Céntrate en los aspectos positivos de la conducta de tu hijo, en lugar de los negativos, para animarlo a repetir las conductas que te agradan. Los niños toman buenas y malas decisiones en cuanto a su comportamiento todos los días. Aunque no quieres hacer caso omiso de los problemas graves de conducta, concéntrate en encontrar a tu hijo en el acto de ser bueno y ofrece una sonrisa, un abrazo y un poco de alabanza sentida como estímulo.

Prevenir colapsos

Los niños más pequeños son más propensos a los colapsos, ya que dependen de ti para responder a sus necesidades, tales como el entretenimiento y las siestas. Una estrategia de crianza de los hijos es útil para anticipar sus necesidades antes de que ocurra el colapso. Por ejemplo, si tu hijo tiene que asistir a una cita con un tiempo de espera largo, empaca algunos artículos apropiados para su edad (libros, crayones, papel) para entretenerlo. Si vas a un evento de todo el día, y tu hijo requiere una siesta, lleva una manta y una almohada (para familiaridad) y busca un lugar tranquilo y cómodo para que descanse cuando llegue el momento.

Establece y haz cumplir las normas

Tu hijo tiene que saber sus límites, y a menudo tendrá que hacer cumplir esos límites. Tómate el tiempo para explicar las reglas de tu hogar o de las salidas con tus hijos, tantas veces como sea necesario. Si el niño sigue las reglas con mínimas correcciones, alábalo. Si opta por romper las reglas o cruzar límites, establece consecuencias apropiadas para su edad. Siempre explica al niño por qué las consecuencias son necesarias. Por ejemplo, si le dices que no debe salir a la calle sin permiso, y él lo hace, restringe sus actividades al aire libre durante un período de tiempo razonable. Asimismo, explica por qué tienes esa regla, como que es peligroso salir a la calle sin supervisión debido al tráfico, los extraños o los perros callejeros. Dile que no puede salir a la calle para que pueda darse cuenta de la peligrosa situación en que se pone cuando no obedece las reglas.

Mantenerte informado

Haz un hábito de sentarte, cara a cara, con tu hijo todos los días para saber cómo está en general. No utilices el tiempo para interrogarlo acerca de eventos específicos, o tu hijo puede cerrarse. En su lugar, haz preguntas generales que evoquen respuestas más elaboradas. Por ejemplo, puedes preguntar, "¿Qué fue lo mejor que te ha pasado hoy?" o "¿Sucedió algo hoy que desees hablar?". Si haces esto con tu hijo todos los días, hay más probabilidades de compartir sus pensamientos y sentimientos contigo, y te convertirás en un padre mejor informado.

Mejorar la autoestima de tu hijo

Tu hijo es un individuo, y tiene sus propias fortalezas y debilidades. Si notas que tiene dificultades o es infeliz, ayúdalo a reconocer sus fortalezas y las maneras de construir sobre ellas. Por ejemplo, si es un excelente escritor, dale un diario como regalo y dile que escriba sus pensamientos, poemas y cuentos. Busca oportunidades para que comparta su escritura con otros, como concursos de poesía o de ensayos. Encuadra una pieza especial de su escritura y cuélgala en la pared de tu casa. Enséñale a identificar sus puntos débiles y ofrece sugerencias de mejora. Por ejemplo, si se resiste en matemáticas, contrata a un profesor particular para darle la instrucción adicional que necesita. Si es introvertida, sugiérele que invite a un amigo de la escuela a tu casa para una cita para jugar. Todas estas experiencias te ayudarán a mejorar la imagen de tu hijo.

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Escrito por cynthia measom | Traducido por natalia pérez