Soluciones para la rebeldía adolescente

En el libro "La buena madrastra", las autoras parentales Karen Savage y Patricia Adams, refiriéndose a la rebeldía adolescente, escribieron que "la adolescencia es quizá la forma que tiene la naturaleza de preparar a los padres para que luego den la bienvenida al nido vacío". La rebeldía adolescente es común, pero su intensidad varía. Tú puedes ayudar a bajar el tono del comportamiento rebelde de tu adolescente, reconociendo qué lo motiva a comportarse de esa manera y trabajando para conservar una relación útil y saludable.

Escoge las batallas

Aunque desees que tu hija adolescente se ponga menos maquillaje o mantenga su cuarto más ordenado, si te concentras en tales asuntos puedes generar tensión innecesaria con ella. Tu hijo o hija adolescente está construyendo su autonomía, de manera que es fundamental que le permitas tener el espacio que requiere para separarse psicológicamente de ti y pueda proceder hacia su madurez, de acuerdo con una investigación publicada por la página web de Harvard. Sienta una posición fuerte con temas que de verdad son importantes, como el uso de drogas. El o ella estará menos propenso a la rebeldía si ve que le das la libertad que necesita para tomar algunas de sus propias decisiones.

Construye una relación

Es importante que tu hijo adolescente te vea como algo más que el portero que se interpone en su camino hacia la independencia. Invierte tiempo en tu relación con él o ella, construyendo una base de respeto mutuo que te ayudará a moderar las actitudes y comportamientos rebeldes. Piensa en trabajar juntos en un proyecto interesante para ambos, como aprender a usar un soplete para hacer joyería en metal o programar una fogata en el patio trasero para que vengan sus amigos, toquen la guitarra y asen malvaviscos. Evita adoptar el papel de un maestro y deja que tu hijo adolescente tome el liderazgo cada vez que sea posible.

Comunícate

No dejes de guiar a tu hijo adolescente, sin importar que parezca que se hubiera llenado los oídos de algodón. Aunque los pares son una gran influencia a esa edad, él o ella de todas formas te oirá, a pesar de que muchas veces no lo parezca. El psicólogo especialista en adolescentes Carl Pickhardt recomienda frases como "¿me ayudas a entender lo que necesitas?" cuando el o la adolescente se muestra rebelde, porque al conversar sobre las cosas se previenen comportamientos indeseados. Ten cuidado de no establecer canales de comunicación únicamente cuando hay conflicto, sino también en esos raros momentos cuando la vida con tu rebelde fluye tranquilamente. Cuando lleguen los ratos difíciles, atesorarás esas conversaciones sobre la última moda o lo que hay detrás de las estrellas.

Ten en cuenta el desarrollo

El cerebro de un adolescente es inmaduro; algunas partes de él no se desarrollan completamente hasta que ha cumplido 20 años. Por ejemplo, la capacidad para integrar los recuerdos y la experiencia con las decisiones es una habilidad que se desarrolla con lentitud: un adolescente sencillamente no tiene las conexiones neuronales para evaluar sus acciones de la misma manera que lo haría un adulto. Los patrones sobre el comportamiento criminal sostienen que el cerebro de los adolescentes está en proceso de desarrollo. Cuando un adolescente comete un acto criminal, el comportamiento normalmente se inicia alrededor de los 13 años, volviéndose más serio a los 17, momento en el que el comportamiento criminal tiende a decrecer, desapareciendo prácticamente al entrar en la edad adulta, de acuerdo con British Broadcasting Corp. Si tu hijo adolescente está rebelde, ten en cuenta ese desarrollo del cerebro al conversar con él. No le digas, por ejemplo: "¿Por qué no puedes pensar las cosas como yo lo hago?".

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Escrito por elise wile | Traducido por natalia orduz