Sistema cardiovascular en niños

En promedio, un niño de 3 años de edad tiene 2 pintas de sangre bombeando a través de su cuerpo, y su corazón late alrededor de 300 millones de veces en un año, según Discovery Kids. El sistema cardiovascular es uno de los más importantes del cuerpo, ya que es responsable de mantener la sangre circulando. Ser saludables en la niñez, en el inicio de la vida, es beneficioso para que tengan una buena salud cardiovascular en la edad adulta.

Los sistemas cardiovasculares de los niños

El sistema cardiovascular de tu hijo está formado por el corazón, la sangre y los vasos sanguíneos. A medida que su corazón late, bombea sangre a través de estos vasos sanguíneos y se envía a través de su cuerpo. Esta sangre transporta los nutrientes y el oxígeno que todas sus células necesitan para mantenerse saludables. Su corazón probablemente late alrededor de 60 a 100 veces por minuto, de acuerdo con Kids Health. El cuerpo le envía mensajes cuando se necesita más o menos sangre. Por ejemplo, cuando está corriendo, su cuerpo le dice a su corazón que bombee más rápido para que le facilite más oxígeno. Cuando duerme, su cuerpo le permite a su corazón que reduzca la velocidad.

Obesidad en la niñez

Uno de los mayores factores de un corazón saludable es el peso. Alrededor de 1 de cada 3 niños en los Estados Unidos tienen sobrepeso o son obesos, según HealthyChildren.org. Si tu hijo tiene sobrepeso ahora, será más propenso a tener sobrepeso cuando sea adulto. Esto puede conducir a una serie de problemas de salud, incluyendo los que afectan al sistema cardiovascular, como la enfermedad cardíaca y la presión arterial alta. Si tu hijo es uno de los más de 9 millones de niños afectados por la obesidad infantil es posible que, además de los riesgos para la salud, sufra baja autoestima y se vea limitado en las actividades físicas que pueda practicar, señala HealthyChildren.org.

Importancia del ejercicio físico

El ejercicio físico puede ayudar a reducir las posibilidades de que tu hijo tenga sobrepeso y el riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre otras. Haz del ejercicio una actividad para toda la familia, todos los días. Practicar regularmente actividad física fortalece el sistema cardiovascular de tu hijo, aumenta su flexibilidad, ayuda a mantener su peso, reduce el estrés y puede aumentar su resistencia, según HealthyChildren.org. Puedes ayudar a tu hijo utilizando el método FITT (frecuencia, intensidad, tiempo y tipo), recomendado por la American Academy of Pediatrics. Para la frecuencia, anima a tu hijo a ser físicamente activo cada día. Ayuda a tu hijo a encontrar una actividad de intensidad moderada que le haga sudar y respirar agitadamente, para activar el bombeo del corazón. Asegúrate de que tu hijo esté practicando al menos 60 minutos de actividad física todos los días, ya sea en pequeños intervalos o de corrido. Por último, ayúdalo a encontrar un tipo de ejercicio que sea divertido y algo que él quiera seguir haciendo. Podrás ayudarlo a encontrar un deporte de equipo que le guste, asistir a clases de danza, ir a caminar diariamente juntos o disfrutar de paseos familiares en bicicleta.

Dieta saludable para el corazón

Una dieta saludable también es importante para la salud cardiovascular de tu hijo, ya que puede ayudar a prevenir la enfermedad cardíaca y combatir la obesidad, de acuerdo con HealthyChildren.org. Limita la cantidad de grasa y colesterol que tu hijo consume en las comidas, optando por frutas, verduras, carnes rojas magras, pescado, pollo sin piel, cereales integrales y productos lácteos bajos en grasa. Evita llevar comida chatarra a tu casa, los restaurantes de comida rápida y sé un buen ejemplo para tu hijo, tomando buenas decisiones para ti. A los niños les encanta la merienda, así que es importante que mantengas tu cocina equipada con un montón de bocadillos saludables. HealthyChildren.org sugiere mantener artículos como queso bajo en grasa, galletas integrales, pretzels, barras de granola bajas en grasa, fruta fresca, frutos secos, papas fritas al horno y burritos con poca grasa para microondas listos para tu hijo cuando esté con antojo de un bocado.

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Escrito por amy sutton | Traducido por sofía bottinelli