Síntomas de mala circulación en las piernas

Según los Centers for Disease Control and Prevention, aproximadamente 8 millones de personas viviendo en Estados Unidos tienen mala circulación en las piernas, también conocida como enfermedad arterial periférica (PAD por sus siglas en inglés). Los síntomas de mala circulación pueden variar y presentarse desde dolor en una o ambas piernas hasta heridas que no cicatrizan.

Dolor en las piernas con la actividad

Los síntomas comunes de mala circulación en las piernas incluyen dolor, calambres, sensación de entumecimiento o fatiga en el pie, pierna o nalga que comienza al caminar y desaparece con el reposo. No todos experimentan los síntomas. Esos pueden ser lo suficientemente graves como para limitar la marcha, lo que resulta en una marcada disminución de la actividad física en general. Otros tipos de ejercicios que utilizan los músculos de las piernas también pueden causar síntomas. Con una mala circulación, los síntomas aparecen con el ejercicio, por que los músculos al ejercitarse necesitan más oxígeno, que es distribuido por la sangre.

Dolor en la pierna en reposo

Con el tiempo, la mala circulación en las piernas puede empeorar progresivamente. Esto puede causar síntomas de mala circulación incluso con niveles bajos de actividad y puede ocasionar que existan síntomas completamente en reposo, por ejemplo cuando duermes. En esta etapa de la enfermedad, el dolor con frecuencia empeora con la pierna elevada y mejora cuando la pierna baja al nivel del piso, como cuando estás sentado en una silla.

Otros síntomas de mala circulación

Existen otros síntomas que pueden ocurrir debido a una mala circulación de las piernas. Por ejemplo, es común que uno o ambos pies se sientan fríos cuando el aporte sanguíneo disminuye. Además, las uñas de los pies pueden engrosarse más de lo normal, la piel de las piernas adelgazarse y volverse brillante y se detiene el crecimiento de vello. Un flujo sanguíneo disminuido en las piernas con frecuencia ocasiona que los dedos de los pies se vean pálidos o azulados. Un síntoma menos común es la disfunción eréctil.

Heridas persistentes

La mala circulación en las piernas puede ocasionar heridas dolorosas en toda la piel de las piernas. Desafortunadamente estas heridas con frecuencia no sanan bien, si es que sanan del todo. El flujo sanguíneo insuficiente no proporciona el oxígeno y otros nutrientes vitales a los tejidos necesarios para sanar las heridas. Cuando el aporte sanguíneo a las piernas es muy poco como para suplir a los tejidos sus necesidades básicas, ocurre gangrena. Afortunadamente, la mayoría de las personas con mala circulación no terminan con gangrena.

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Escrito por dr. ann m. hester | Traducido por karly silva