Síntomas de una deficiencia de vitamina D

Necesitas vitamina D para mantener los niveles adecuados de fósforo y calcio en la sangre. Además, esta vitamina contribuye a la absorción de calcio, que tu cuerpo necesita para la buena salud ósea. Estás en riesgo de una deficiencia de vitamina D si te expones poco al sol, eres obeso, anciano o padeces el síndrome de malabsorción de grasas a causa de afecciones tales como la enfermedad de Crohn. La deficiencia de vitamina D puede tener efectos negativos en la salud ósea. Muchos síntomas indican que no obtienes la cantidad suficiente de vitamina D. Si sospechas que este es tu caso, consulta a un médico antes de aumentar la ingesta diaria, ya que podrías experimentar toxicidad por vitamina D.

Debilidad y dolor muscular

Cuando no obtienes la cantidad suficiente de vitamina D, puedes experimentar debilidad y dolor muscular. Por ejemplo, un estudio publicado en 2003 señaló que aproximadamente el 93% de 150 pacientes que asistieron al centro de atención primaria Community University Health Care Center en Minneapolis, Minnesota, con dolor muscular no específico tenían una deficiencia de vitamina D. El estudio registró los niveles de vitamina D de pacientes que ingresaron al centro con dolor muscular durante dos años. Quienes llevaron a cabo el estudio solicitaron evaluar las deficiencias de vitamina D en los pacientes con dolor muscular como una práctica estándar.

Hiperparatiroidismo secundario

Si padeces una deficiencia de vitamina D, los niveles de la hormona paratiroidea pueden ser elevados. Cuando tienes una deficiencia de esta vitamina, tu cuerpo no puede aumentar la absorción de calcio para satisfacer sus necesidades. La solución que encuentra el cuerpo es aumentar la producción de hormonas paratiroideas para movilizar el calcio del esqueleto. Esto ayuda al cuerpo a mantener concentraciones normales de calcio en la sangre. Esta afección se denomina hiperparatiroidismo secundario; entre los síntomas se incluyen las deformidades óseas, las fracturas en los huesos y las articulaciones inflamadas.

Problemas óseos

Con el tiempo, una deficiencia de vitamina D provoca dolor óseo y huesos blandos, una enfermedad denominada osteomalacia. Aunque los huesos dejan de crecer cuando llegas a una edad adulta, se encuentran en un estado constante de regeneración; lo que se denomina remodelación. Cuando experimentas una deficiencia de vitamina D, sufres una pérdida progresiva de minerales óseos. En las etapas iniciales, el dolor óseo probablemente sea sutil y pase desapercibido, así lo explica la U.S. Office of Dietary Supplements. La densidad ósea se pierde y a largo plazo puede provocar osteoporosis y aumentar el riesgo de fracturas. En niños cuyos huesos continúan creciendo, la deficiencia de vitamina D crónica impedirá la mineralización ósea y provocará raquitismo, que se caracteriza por las deformidades esqueléticas y los huesos blandos.

Fatiga y dolor de cabeza

Si experimentas fatiga o dolores de cabeza, los bajos niveles de vitamina D pueden ser los culpables, así lo indica un estudio publicado en septiembre de 2010 en la revista “Scandinavian Journal of Primary Health Care”. Estos síntomas pueden estar acompañados de dolor muscular. Un estudio de caso publicado en diciembre de 2010 en la revista “Journal of Clinical Sleep Medicine”, también señala que la deficiencia de vitamina D es una causa posible de la somnolencia excesiva durante el día. No obstante, se necesita más evidencia para solicitar evaluaciones de rutina para los bajos niveles de vitamina D relacionados con esta afección, así lo explica D.E. McCarty, autor del estudio.

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Escrito por linda tarr kent | Traducido por valeria d'ambrosio