Los signos de una rabieta de niño

A medida que los niños pequeños se mueven más allá de la infancia, ampliar sus horizontes a menudo apareja un fuerte deseo de independencia. Cuando las cosas no salen a su favor y los niños pequeños se sienten frustrados o enojados, una rabieta es un desenlace común. Al aprender a descifrar los signos de una rabieta es posible tener éxito en reducirlos.

Frustración

Una de las principales razones por la que los niños experimentan un elevado número de rabietas implica su falta de capacidades lingüísticas. Debido a que un niño no tiene la habilidad verbal para expresar frustración e ira, estos sentimientos pueden estallar ya que el niño no tiene otra forma efectiva de expresarlos. La frustración puede ponerse de manifiesto al lanzar o golpear objetos y aparentar angustia emocional.

Furia

Ante los primeros signos de frustración, un padre puede tratar de distraer al niño lejos de la frustración para evitar una rabieta. Sin embargo, si se la deja crecer la frustración puede escalar rápidamente a una rabieta con niveles extremos de ira. Los niños pequeños pueden expresar su ira gritando, pegando, llorando, pataleando, agitando los brazos, golpeando, rodando por el suelo o huyendo.

Tristeza

Una rabieta promedio dura entre 1,5 y 5 minutos, informa la publicación "Developmental and Behavioral Pediatric". A medida que la ira comienza a disminuir, el niño se calma y comienza a mostrar tristeza en lugar de ira extrema. Puedes notar menos energía a medida que el niño se relaja y el llanto feroz cambia a sollozos a medida que el niño se mueve a través de la gama de sus emociones. Después de que termine de gastar su energía y desahogue su frustración e ira, la tristeza es fundamental para su recuperación.

La étapa de refugio

La etapa final de una rabieta involucra la búsqueda de amparo del niño. AskDrSears.com describe la comodidad que busca el niño en esta etapa como "me derrito en tus brazos". Este es el momento en que puedes volver a conectarte con tu niño, demostrarle que lo amas y ayudarle a recuperarse de las emociones extremas que acaba de vivir. Un niño puede querer acurrucarse en silencio contigo por un rato para terminar la recuperación y dejar el berrinche atrás.

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Escrito por kathryn hatter | Traducido por andrea galdames