¿Te sientes débil después de perder peso?

Si has reducido tu consumo de calorías y añadido ejercicio a tu rutina, debes sentirte saludable y con mucha energía, pero a veces no es así. Las primeras etapas de una dieta en particular, pueden plantear problemas para tu nivel de energía. Tu cuerpo está pasando por un período de estrés y adaptación, lo que puede hacer que te sientas con menos ánimo.

Quema de grasa


La cetosis puede ocasionar dolor de cabeza y náusea.

Las dietas de moda que restringen el consumo de carbohidratos y alientan un alto consumo de proteínas ponen a tu cuerpo en riesgo de padecer cetosis. Tu cuerpo normalmente quema primero los carbohidratos, pero cuando se reduce seriamente el almidón de tu plan de alimentación, tu cuerpo recurre a su próxima fuente de energía, la grasa. Se sabe que la cetosis causa dolores de cabeza, náuseas, vómitos, dolor en el abdomen, problemas respiratorios y cardiacos además de fatiga y debilidad, de acuerdo con Vanderbilt University. Evita la cetosis consumiendo una dieta equilibrada que incluya granos enteros, frutas y verduras.

Deshidratación


La deshidratación puede estar causando tu debilidad.

Otra posible causa de tu falta de energía durante la pérdida de peso es la deshidratación que se produce cuando el cuerpo expulsa más líquido del que toma. Evita el uso de diuréticos o laxantes para ayudarte a perder peso, ya que la pérdida de agua no produce pérdida de grasa. Además, si has comenzado a hacer ejercicio, asegúrate de reponer los fluidos perdidos en el sudor bebiendo mucha agua. Además de la fatiga, la deshidratación puede hacer que sientas mareos y tu orina puede parecer más obscura de lo normal. Evita la deshidratación bebiendo mucho líquido, especialmente agua pura.

Hierro


Tu debilidad puede ser ocasionada por la anemia.

Si has perdido peso mediante la restricción de la cantidad de proteína que estás ingiriendo, tu debilidad puede ser causada por anemia por deficiencia de hierro. Los síntomas de la anemia por deficiencia de hierro incluyen mala memoria, dificultad para respirar, pérdida de cabello, mareos y fatiga. También puedes experimentar una sensación de frío en las extremidades. Disminuye tu riesgo de anemia consumiendo alimentos ricos en hierro como carne, huevos, remolacha, espinaca, lechuga, almendras, soya, plátanos, ciruelas, fresas, zanahorias y tomates.

Potasio


La pérdida de potasio puede ser otra razón de que te sientas débil.

La pérdida del mineral potasio puede ser otra razón de que te sientas débil mientras llevas una dieta. El potasio se puede perder por el uso de diuréticos, tensión física o mental o por el consumo de alcohol, azúcar o café. El potasio también puede ser perdido por vomitar continuamente debido a la anorexia o la bulimia. Además de la debilidad, el bajo nivel de potasio puede causar hinchazón, calambres y dolor abdominal. Evita la pérdida de potasio consumiendo alimentos como cereales integrales con pasas, zanahorias, ciruelas, naranjas, tomates, espinacas, calabaza, almendras y habas (todos son alimentos amigables con la dieta).

Alimentación inapropiada


Evita las dietas severas.

La drástica reducción de calorías y el equilibrio nutricional inadecuado también pueden ser los culpables de tu sensación de debilidad o cansancio. Detén los planes dietéticos severos diseñados para la pérdida rápida de peso después de una semana y continúa al menos con dos semanas de una alimentación equilibrada para garantizar que obtengas los nutrientes necesarios. Si vuelves a una dieta más normal y todavía te sientes débil o con cansancio consulta a tu médico. Si todavía no comienzas un régimen dietético, habla con tu médico antes de comenzar un nuevo plan de alimentación.

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Escrito por allison stevens | Traducido por maria del rocio canales