La sequedad bucal y los trastornos hepáticos

La sequedad bucal, también conocida como xerostomía en la terminología médica, es un trastorno frecuente que se caracteriza por una reducción o ausencia total de saliva. La condición es un efecto secundario potencial de cientos de medicamentos recetados y de venta libre, de acuerdo con una página web, y también puede ser el resultado del consumo de tabaco, drogas de quimioterapia o tratamientos de radiación en la cabeza o el cuello. La sequedad bucal también puede ser un síntoma de ciertas enfermedades y condiciones de salud, algunas de las cuales afectan a, o podrían afectar, al segundo mayor órgano vital de tu cuerpo, el hígado.

Función hepática

El único órgano más grande que el hígado es la piel. Es responsable de numerosas funciones regenerativas esenciales, desintoxicantes y funciones metabólicas. Todo el suministro de sangre circula a través de tu hígado varias veces al día. Normalmente contiene alrededor de un litro de sangre, o aproximadamente el 10 por ciento del volumen total de la sangre de un adulto. El órgano neutraliza una amplia gama de toxinas, ayuda a regular la glucosa en sangre y los niveles de hormonas y desempeña un papel crucial en la degradación y la absorción de hidratos de carbono, grasas y proteínas. Tu cuerpo también lo utiliza para almacenar ciertos minerales y vitaminas, como el hierro, el cobre y las vitaminas A, D y B12. El hígado tiene una notable capacidad para la regeneración, mantiene un funcionamiento correcto mediante la sustituyendo rutinariamente el tejido hepático dañado por tejido nuevo y sano.

Síndrome de Sjögren

El síndrome de Sjögren es una enfermedad autoinmune que más a menudo se diagnostica por sus dos síntomas principales, sequedad bucal y ocular. Se produce cuando el sistema inmunológico ataca y destruye las glándulas salivales y lacrimales. Otros síntomas posibles son la sequedad nasal, vagina o cutánea. El síndrome es a menudo pasado por alto o se diagnostica mal, informa Sjogren’s Syndrome Foundation. Afectando entre 1 y 4 millones de estadounidenses, de acuerdo con el National Institute of Neurological Disorders and Strokes, el síndrome de Sjögren a menudo puede desencadenar otros trastornos autoinmunes, como la hepatitis autoinmune, una condición que implica la inflamación progresiva del hígado. Dicha enfermedad también podría afectar a los riñones, pulmones, páncreas, cerebro y vasos sanguíneos.

Enfermedad hepática alcohólica

El abuso del alcohol a largo plazo que resulta en daño al hígado y la función hepática se denomina enfermedad hepática alcohólica. Debido a la capacidad del hígado para regenerar tejido nuevo, la enfermedad sólo se produce después de años de beber demasiado. Uno de sus principales síntomas es la sequedad bucal; otros síntomas incluyen aumento de la sed, dolor o sensibilidad abdominal, pérdida de peso, fatiga e ictericia. Beber por lo general hace que los síntomas como la sequedad bucal empeoren. No todos los grandes bebedores desarrollan la enfermedad, sin embargo, beber demasiado sin necesariamente emborracharse no descarta el riesgo de desarrollarla, informa la enciclopedia médica de MedlinePlus. La cirrosis hepática proporcionada aún no asentada en el hígado por lo general puede curarse por sí sola una vez que ya no se consume alcohol.

Cirrosis hepática

Una gran parte, cerca del 75 por ciento de las células del hígado, pueden ser retiradas o destruidas por la enfermedad antes de que el órgano deja de funcionar, de acuerdo con el sitio web de Life Extension. Sin embargo, una lesión crónica en el hígado, como resultado de una enfermedad hepática por alcohol no tratada, una hepatitis autoinmune u otros trastornos del hígado, pueden causar que se formen cicatrices y parcialmente se bloquee el flujo de sangre a través del hígado, una condición conocida como cirrosis. Esta condición es la 12° principal causa de muerte en las enfermedades, de acuerdo con el National Digestive Diseases Information Clearinghouse, que también afirma que muchas personas que desarrollan una cirrosis no presentan síntomas tempranas de la enfermedad. Otros síntomas comunes incluyen náuseas, fatiga y pérdida de peso. Las complicaciones incluyen sensibilidad a los medicamentos, ictericia, hematomas y la retención de líquidos.

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Escrito por meg campbell | Traducido por priscila caminer