Señales de ira oculta en adolescentes

Cuando se pide imaginar un adolescente enojado, lo puedes imaginar gritando, chillando, golpeando las puertas y dañando cosas. Si bien estos comportamientos son ciertamente signos de la ira, los adolescentes enojados pueden exhibir comportamientos menos perceptibles. Según el artículo, "Controlling Anger Before it Controls You" (Cómo controlar la ira antes de que te controle a ti), publicado por la American Psychological Association, la ira oculta puede causar un comportamiento pasivo-agresivo o una personalidad cínica y hostil.

Comportamiento pasivo-agresivo

Los adolescentes que no han aprendido cómo hacer frente a sus sentimientos o enfrentar la ira pueden recurrir a un comportamiento pasivo-agresivo. Según un artículo en el sitio web de motivar a los padres titulado "Passive-Aggressive Child Behavior: Hidden Anger in Kids" (Comportamiento pasivo-agresivo del niño: la ira oculta en los niños), esta ira oculta no se expresa, sino que se manifiesta en formas que permiten a tu hijo a sentir que tiene el control. Por ejemplo, tu hijo podría caminar por la cocina mientras estás cocinando la cena y pasar por completo por alto tu solicitud de que saque la basura. Él procede a tomar un bocadillo y sale de la cocina sin decir una palabra. Ir tras él o gritar de frustración le dan la idea que tiene el control de la circunstancia y de tu reacción. Mantén la calma y el control y reformula tu solicitud. Sé consistente y tu hijo se dará cuenta de tus peticiones no son negociables.

Negación

Los adolescentes enojados están negando algo al hacer declaraciones como "todo está bien" o "estoy bien", cuando se puede ver muy claramente que su postura, tono de voz y actitud no tienen nada de bien. Su ira puede surgir de los límites que se le han impuesto, algo que no le va, o una pelea con sus amigos. Enfréntate a su comportamiento y anímalo a hablar contigo. Si el hecho se debe a que actúa a causa de una norma o límite establecido, hazle saber que tú entiendes que siente que las reglas son injustas, pero que con todo, todavía tiene que limpiar su habitación por la tarde del sábado o no podrá salir el sábado por la noche. Permite que tu hijo exprese su ira mientras mantienes tus expectativas y límites firmes pero justos.

Evasión

Tu hijo podría estar evitando algo importante en su vida. Incapaz de expresar adecuadamente su frustración, enojo o desesperación, la ira oculta se cocina a fuego lento bajo la superficie, lo que le hace retirarse y volverse malhumorado. Observa a tus hijos adolescentes en busca de signos de un problema específico. Por ejemplo, un adolescente que está teniendo dificultades en la escuela podría resistirse a levantarse por la mañana, se queda atrás en su trabajo escolar y hace caso omiso a tus peticiones para completar su tarea. Tener problemas sociales también puede causar que un adolescente arrastre los pies. Siéntate y aliéntalo a hablar contigo. Identifícate con sus sentimientos y, en su caso, comparte historias personales de tus años de adolescencia. Si es necesario, consulta a un profesional.

Manejo del enojo

En su libro, "Angry Children, Worried Parents" (Niños enojados, padres preocupados), Sam Goldstein, profesor de la Universidad de Utah, Robert Brooks, profesor de Harvard Medical School y médico en el Hospital McLean y la consultora de comportamiento Sharon Weiss, señalaron que suprimir los sentimientos puede llegar a ser un patrón que puede ser contraproducente cuando demasiada ira se acumula. Tu hijo podría encontrarse en una situación de menor importancia que podría causarle a alguien molestia pero él reacciona con furia. La supresión de la ira y el comportamiento pasivo-agresivo se vuelve más difícil de cambiar conforme los adolescentes llegan a la edad adulta y puede impedir tener relaciones sanas.

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Escrito por karen kleinschmidt | Traducido por mayra cabrera