Señales de alergia a las fresas en bebés

De todas las frutas comunes en la dieta norteamericana promedio, la fresa es la más probable que cause una reacción alérgica, según la Dra. Janice Vickerstaff Joneja. La alergia a las fresas ocurren en personas de todas las edades, aunque los bebés pequeños están en mayor riesgo de alergia severa a causa de su edad y su sistema inmunitario inmaduro.

Alergia vs. intolerancia

Una alergia a las fresas, al igual que una alergia a algún alimento, comienza con tu sistema inmunológico. Cuando las ingieres y en algunos casos simplemente hueles o tocas una sustancia a la cual eres alérgico, tu cuerpo comienza a atacarte usando algo llamado histaminas. Una intolerancia o sensibilidad a las fresas produce síntomas físicos similares, pero tiene una fuente diferente. Mientras que la alergia a la fresa involucran al sistema inmunológico, una intolerancia fresa implica sólo el sistema digestivo sin respuesta inmune implicada.

Síntomas de alergia a las fresas

Los síntomas de una alergia a las fresas son similares en bebés, niños y adultos. La respuesta inmunitaria hiperactiva a las fresas conduce a la liberación de más histaminas que las que el cuerpo puede manejar. En los individuos especialmente sensibles, incluidos los bebés con sistemas inmunitarios inmaduros debido a su corta edad, los primeros síntomas de la alergia aparecen en el punto de contacto con el alérgeno, por ejemplo, ronchas en la piel donde el bebé tocó la fresa, hormigueo en la boca o la inflamación de la lengua, los labios, la cara o la garganta. La siguiente línea de síntomas aparece en el sistema digestivo, produciendo síntomas como náuseas, calambres estomacales, diarrea y vómitos. La anafilaxia es una reacción alérgica potencialmente mortal; sucede cuando el alergeno ocasiona dificultades respiratorias y una fuerte caída en la presión arterial.

Evitar alergia a las fresas

Debido a que las fresas son un alérgeno conocido, los padres deben evitar darles a sus hijos hasta que el niño cumpla los 6 a 12 meses de edad. Algunos alimentos infantiles comerciales incluyen las fresas en su lista de ingredientes, porque se cree que la cocción de la fruta a altas temperaturas inhibe el efecto alérgico de la proteína específica en las fresas. Dado que las alergias suelen ser genéticas, transmitida de padres a hijos, retrasa la introducción de las fresas a la dieta de tu hijo si uno de los padres o hermanos del niño tiene una alergia a las fresas. También evita la exposición a otras sustancias que estén relacionadas con las alergias de fresa, incluyendo el polen de abedul; por lo general, un bebé que es alérgico a uno será alérgico a la otra también.

Intervención médica

Si tu bebé tiene una reacción alérgica a las fresas, incluso a algo que parece de menor importancia, como irritación de la piel, contacta a tu médico inmediatamente. Las alergias a menudo empeoran con el tiempo, cada vez que el cuerpo está expuesto al alergeno, amenazando la respuesta inmune, por lo que los síntomas aumentan en severidad con cada exposición. El médico puede realizar una prueba de la piel, ya sea una prueba de pinchazo o una prueba intradérmica de la piel para ver si la presencia del alérgeno produce una reacción alérgica en la piel. El tipo más común de prueba de sangre para las alergias busca la presencia de anticuerpos frente a un alérgeno específico. Para casos severos, el pediatra puede referir al paciente a un especialista en alergias.

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Escrito por elizabeth falwell | Traducido por mayra cabrera