¿Es seguro tomar levotiroxina durante el embarazo?

La levotiroxina es una hormona tiroidea sintética aprobada por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento del hipotiroidismo. A pesar de que los obstetras intentar minimizar el número de medicamentos que toma una mujer durante el embarazo, la levotiroxina es segura para la mujer embarazada con hipotiroidismo. De no tratarse, el hipotiroidismo puede originar anemia, dolor muscular, insuficiencia cardíaca congestiva y preeclampsia en la mujer embarazada. También puede afectar de manera significativa al desarrollo cerebral del feto y ser causa de bajo peso al nacimiento. Durante el primer trimestre, el feto depende completamente de las hormonas tiroideas de la madre. No es sino hasta el segundo trimestre que la glándula tiroidea fetal se desarrolla y el feto puede sintetizar su propia hormona.

Hipotiroidismo y levotiroxina

La tiroides es una glándula con forma de mariposa al frente del cuello que produce una hormona llamada tiroxina o T4. La T4 es necesaria para muchas funciones básicas como el metabolismo, la digestión, el crecimiento normal de la piel, el cabello y el funcionamiento del cerebro. Cuando la tiroides no produce suficiente T4 se genera hipotiroidismo. Las personas con hipotiroidismo manifiestan fatiga, aumento de peso, piel reseca, caída de cabello, constipación, pérdida de la memoria, problemas para concentrarse y depresión. En algunos países, la deficiencia de yodo es causa de hipotiroidismo. En Estados Unidos, donde la sal de mesa se adiciona con yodo, la causa más común de hipotiroidismo es autoinmune; es decir, que los propios anticuerpos de las personas atacan su glándula tiroides. Esta condición se llama tiroiditis de Hashimoto. El hipotiroidismo también puede originarse por radiación, ciertos medicamentos y cirugía de tiroides. La levotiroxina puede causar efectos adversos si la dosis es muy alta. Estos efectos secundarios con frecuencia simulan hipertiroidismo e incluyen: palpitaciones, sudoración, ansiedad, diarrea, intolerancia al calor, pérdida de peso, dolor abdominal y de cabeza.

Hipotiroidismo y embarazo

Las mujeres que tienen hipotiroidismo deben realizarse pruebas de tiroides tan pronto se embaracen y cada seis a ocho semanas durante el embarazo. Se recomienda que una mujer embarazada revise su tiroides mediante dos pruebas: la medición de hormona estimulante de tiroides (TSH) y T4 Libre (FT4). La TSH se eleva en una persona con hipotiroidismo sin tratamiento por que la glándula hipófisis (o pituitaria) libera TSH cuando la tiroides no está produciendo suficientes hormonas. FT4 es la cantidad de tiroxina "libre" en la sangre. En el torrente sanguíneo, la T4 es convertida en T3, que es la forma activa de la hormona. Tanto la T3 como la T4 están unidas a proteínas en la sangre y esto las vuelve inactivas. Durante el embarazo, el número de proteínas ligadoras de hormonas tiroideas aumenta por lo que disminuye la cantidad de T3 y T4 libres en la sangre. Para compensar esto, la dosis de levotiroxina debe aumentarse durante el embarazo en un 25 a 50 por ciento. Las pruebas de hormonas tiroideas deben repetirse cuatro semanas después de ajustar la dosis hasta que la TSH se encuentre en rangos normales.

Existe controversia en cuanto a si todas las mujeres, no sólo las que tienen hipotiroidismo preexistente o un riesgo mayor de tenerlo, deberían realizarse pruebas de TSH durante el embarazo. Los factores de riesgo para desarrollar hipotiroidismo incluyen antecedentes familiares, cirugía de tiroides previa o la presencia de bocio. Una mujer embarazada debe consultar con su médico acerca de esta prueba aún si no tiene alguno de estos factores de riesgo.

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Escrito por dr. martha e. wittenberg
Traducido por karly silva