Seguridad de la metformina

La diabetes tipo 2 representa el 95% de los casos de diabetes diagnosticados en los Estados Unidos, según los Centers for Disease Control and Prevention. La American Diabetes Association recomienda que la terapia inicial para la diabetes tipo 2 incluya los cambios de estilo de vida, como modificaciones en la dieta, ejercicio y pérdida de peso y la terapia con metformina (Glucophage, Glumetza, Fortamet, Riomet). Este medicamento reduce el nivel de glucosa en sangre. La inclusión de metformina en esta recomendación se debe a su eficacia y registro de seguridad probado.

Hipoglucemia improbable

A diferencia de la mayoría de los medicamentos utilizados para tratar la diabetes, el tratamiento con metformina no suele desencadenar hipoglucemia, o bajo nivel de azúcar. Incluso cuando se utiliza para tratar el síndrome metabólico, que es un estado prediabético caracterizado por glucosa en la sangre ligeramente elevada, la metformina no causa hipoglucemia. Esto se debe a que el mecanismo de acción de la metformina disminuye la producción de glucosa en el hígado y facilita el uso de tu cuerpo de la glucosa que ya está en el torrente sanguíneo.

Deficiencias de nutrientes

Las personas que toman metformina tienen un mayor riesgo de desarrollar una deficiencia de vitamina B-12, debido a que el fármaco interfiere con la absorción intestinal de la vitamina. Se han reportado en la literatura médica de algunos casos de agotamiento de magnesio inducidos por la metformina. El agotamiento de magnesio se debe por lo general a la diarrea severa, un posible efecto secundario de la metformina. En la mayoría de los casos, estas deficiencias de nutrientes no causan síntomas. Tu médico puede controlar tus niveles de magnesio y vitamina B-12 si estás tomando metformina.

Acidosis láctica

La acidosis láctica es una afección potencialmente mortal que se produce cuando el desecho metabólico de ácido láctico se acumula más rápido de lo que puede ser eliminado del cuerpo. A las personas con ciertas condiciones, como enfermedades del hígado, riñón, corazón o pulmonar grave y el alcoholismo, no se les puede prescribir metformina debido a que medicamentos similares se han relacionado con acidosis láctica en estos pacientes. Sin embargo, la acidosis láctica puede ocurrir con estas condiciones, incluso sin tomar metformina. Un informe del 2010 "Cochrane Database of Systematic Reviews" señala que los datos agrupados de 347 estudios de investigación indican que hay un mayor riesgo de acidosis láctica asociada con el uso de metformina. Sin embargo, el riesgo potencial de acidosis láctica entre los usuarios de metformina sigue siendo controvertido entre los expertos en diabetes.

Seguridad en el embarazo

Según una revisión publicada en 2012 en "European Journal of Obstetrics, Gynecology, and Reproductive Biology", la metformina es segura de usar durante el embarazo. De hecho, su uso se asocia con un menor riesgo de complicaciones del embarazo relacionadas con la diabetes. Las mujeres diabéticas que toman metformina durante su embarazo tienen una menor incidencia de tener bebés anormalmente grandes y la necesidad de cesárea se reduce. Entre las mujeres embarazadas que usan insulina, tomar metformina les permite reducir su dosis de insulina.

Efectos secundarios

Al igual que la mayoría de los medicamentos, la metformina tiene efectos secundarios. Pérdida del apetito, náuseas, dolor abdominal y diarrea son los más comunes. Aproximadamente el 5% de los pacientes la suspenden debido a los efectos secundarios. Aunque el azúcar baja en la sangre es raro en pacientes que toman metformina sola, el riesgo aumenta cuando se toma con otros medicamentos antidiabéticos. El médico determinará si la metformina es adecuada y segura para ti.

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Escrito por stephen christensen | Traducido por mayra cabrera