La seguridad de los antihistamínicos

Muchas personas dependen de los antihistamínicos para tratar síntomas de alergia, como secreción nasal, congestión, picazón en los ojos y urticaria. Los antihistamínicos también se utilizan para tratar el mareo, náuseas, mareos y ansiedad. Esta clase de medicamentos incluye medicamentos de venta libre, como la difenhidramina (Benadryl) y loratadina (Claritin), y los medicamentos controlados que necesitan prescripción, tales como ciproheptadina (Periactin). Aunque los antihistamínicos son de uso común y generalmente se consideran seguros, tienen efectos secundarios que pueden causar problemas. También hay varios casos en los cuales no deben ser utilizados.

Su accionar


La histamina genera síntomas como estornudos, congestión y picor.

Las células del sistema inmune liberan histamina como parte de la respuesta del cuerpo a la infección o al daño físico. La exposición a partículas no perjudiciales, como el polen y la caspa de mascotas, también puede desencadenar la liberación de histamina. La histamina crea inflamación local, que sentirás como inflamación, picazón, congestión y estornudos. Los antihistamínicos actúan sobre el sistema nervioso central para prevenir la liberación de compuestos de histamina. Estos detienen los síntomas de las alergias, pero no tratan las alergias en sí.

Efectos secundarios


Los antihistamínicos pueden causar somnolencia, lo que puede ser peligroso cuando manejes.

Los antihistamínicos pueden causar somnolencia y disminución de la concentración. Este efecto secundario aparentemente sin importancia puede ser peligroso para cualquiera que opere maquinaria pesada o la conduzca. De acuerdo con un estudio publicado en "Industrial Health"" en 2005, el uso de antihistamínicos se asocia con un mayor riesgo de accidentes entre los transportistas profesionales. Beber alcohol mientras tomas antihistamínicos hará que la somnolencia empeore. Los antihistamínicos pueden causar somnolencia, irritabilidad y sequedad de boca. Con algunas personas causan hiperactividad y nerviosismo.

Contraindicaciones


Las personas con enfisema no deberían tomar antihistamínicos.

Debido a que los antihistamínicos afectan al sistema nervioso central, crean reacciones a través de todo el cuerpo, algunas de ellas peligrosas. Estos pueden empeorar los síntomas del glaucoma. En la mayoría de los casos, las personas con enfisema u otros problemas respiratorios no deben utilizarlos porque pueden dificultar la respiración. Pueden hacer que orinar sea más difícil para los hombres con una próstata inflamada. Las mujeres que están embarazadas o amamantando deben hablar con su médico antes de usar antihistamínicos. Según un artículo publicado en la edición de enero 2012 de la "Australian Family Physician", los antihistamínicos pueden empeorar los problemas de memoria y razonamiento en las personas de edad avanzada con demencia. Los antihistamínicos pueden interactuar con ciertos antibióticos y antidepresivos, y no deben ser tomados con alcohol.

Dos generaciones de antihistamínicos

Los antihistamínicos de segunda generación, como la loratadina, cetirizina (Zyrtec) y la fexofenadina (Allegra), tienen menos efectos secundarios ya que no cruzan la barrera sangre-cerebro, por lo que son menos propensos a provocar somnolencia o hiperactividad. Los antihistamínicos de primera generación, que incluyen difenhidramina, clorfeniramina (Sudafed, cloro-Trimeton) y ciproheptadina no sólo tienen los efectos secundarios descritos anteriormente, también una sobredosis puede ser mortal en niños. Consulta con el pediatra antes de administrar antihistamínicos para niños.

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Escrito por stephanie draus, nd | Traducido por andrew steven reyes cortes