Cómo hacer una salsa poco picante para unas alitas de pollo

Aunque las alitas de pollo son un favorito de las fiestas y días de juegos, no todos aman las salsas picantes Buffalo con las que son bañadas a menudo. Si tú o tus invitados quieren una salsa para alitas sin tanto picante, tienes muchas opciones. Estas varían desde la mantequilla tradicional, recetas a base de salsa picante y sabores dulces y salados poco comunes.

Salsa Buffalo suave

La salsa Buffalo para alitas es probablemente una de las salsas más fáciles de preparar. En su corazón, la salsa tradicional Buffalo es básicamente nada más que mantequilla derretida y salsa picante. Para crear la versión suave, combina partes iguales de mantequilla derretida y salsa picante preparada (las variedades con estilo estadounidense con base de cayena [cayenne] y vinagre funcionan mejor). Si la salsa todavía es muy picante, aumenta la cantidad de mantequilla en la receta o agrega una pequeña cantidad de suero de leche o aderezo ranch.

Barbacoa dulce

La barbacoa dulce combina particularmente bien con las alitas asadas o ahumadas aunque puede darle un toque dulce a las alitas fritas u horneadas. Parece que hay tantos tipos de salsa barbacoa como variedades de restaurantes de barbacoa existen en los Estados Unidos, y si tienes una salsa que te guste, utilízala. Para lograr una salsa dulce y poco picante que vaya particularmente bien con las alitas de pollo prueba combinando 4 partes de ketchup con 1 parte de vinagre balsámico y una de melazas. Agrega estas a una olla con una pizca de pimienta de Jamaica (allspice), mostaza en polvo (mustard), ajo en polvo y chile en polvo. Cocina la salsa en tu estufa por cerca de 20 minutos a fuego bajo hasta que esté ligeramente espesa y condiméntala con sal y pimienta al gusto.

Alitas con balsámico de parmesano

Para una salsa al estilo italiano prueba una combinación que combine bien con las alitas asadas. Empieza agregando en una olla con aceite de oliva hierbas frescas italianas: albahaca (basil), orégano, tomillo (thyme) y mejorana (marjoram), una pizca de hojuelas de chile y varias cabezas de ajo enteras y déjalo hervir a fuego lento por cerca de 10 minutos hasta que salga su aroma. Deja que el aceite se enfríe y remoja las hierbas y el ajo por cerca de una hora. Después de que se enfríe, cuélalo todo. Este aceite puede hacerse con una semana de anticipación si lo mantienes en un contenedor esterilizado y lo almacenas en la refrigeradora hasta que estés listo para utilizarlo. Inmediatamente después de cocinar las alitas, coloca el pollo caliente en un tazón grande con queso parmesano recién rallado y agrega el aceite de oliva y el vinagre balsámico. Revuelve las alitas para cubrirlas por completo y sírvelas de inmediato.

Vinagreta de limón Meyer

Los limones Meyer se cree que son una mezcla entre las mandarinas y los limones. Estos limones tienden a ser significativamente dulces y menos ácidos que los limones regulares y funcionan bien para ciertas salsas, postres, marinadas y aderezos. Debido a ese ácido que "quema" de los limones regulares, varias recetas de vinagretas de limón disminuyen su sabor, pero con los limones Meyer puedes dejar que su sabor dulce sea el centro de atención. Para crear una vinagreta dulce de limón Meyer para tus alitas combina partes iguales de jugo de limón Meyer y aceite de oliva junto con una pequeña cantidad de mostaza dijon (mustard dijon) y miel o néctar de ágave al gusto. Bátelo y déjalo reposar por cerca de una a dos horas para dejar que los sabores se desarrollen por completo.

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Escrito por kurt schrader | Traducido por alejandra rojas