Los riesgos de trotar después de los 50 años

Trotar proporciona un entrenamiento efectivo para tu corazón y músculos. Sin embargo trotar puede ser más difícil después de los 50 años de edad, ya que tus rodillas, espalda, caderas, tobillos y pies han sufrido más de medio siglo de uso y desgaste. Muchas personas que durante la mayor parte de su vida solían trotar o correr cambian y hacen deportes que son menos estresantes para las articulaciones, como el ciclismo y la natación. Si quieres trotar teniendo 50 años o más puedes minimizar los daños a tu cuerpo tomando algunas precauciones razonables.

Consideraciones con respecto a las rodillas

El viejo dicho "las rodillas son las primeras en irse" no está tan alejado de la realidad, especialmente si tienes sobrepeso o si has sufrido una lesión en la rodilla, particularmente una que haya requerido cirugía. Ambos problemas pueden contribuir a la aparición de la osteoartritis, una inflamación de las articulaciones que se debe a su uso y desgaste. Trotar puede acelerar el progreso de la artritis en las rodillas si esas articulaciones ya son vulnerables. Sin embargo, si mantienes un peso saludable, usas zapatillas para correr que ofrezcan soporte y flexibilidad y ejercítate en superficies planas, quizá descubras que los beneficios de trotar son mayores a los riesgos en las rodillas.

El ejercicio de trotar y tus pies

Tus pies reciben un fuerte impacto al trotar también. Trotar 10 millas (16 km) puede ser igual a 15,000 impactos entre tus pies y el suelo a una fuerza que es de 3 a 4 veces el peso de tu cuerpo. Si no has consultado con un podólogo y trotas frecuentemente, debes hacer una cita incluso si no tienes dolor o síntomas. Por ejemplo, identificar los signos tempranos del uso y desgaste de la fascia plantar, que es la gruesa banda de tejido que se encuentra a lo largo de la parte inferior del pie, puede evitarte el sufrir dolor después. Tu doctor puede prescribir dispositivos ortopédicos para tus zapatillas de correr para mejorar y dar soporte, además de retrasar el progreso de cualquier problema crónico del pie.

Sobrecalentamiento

A medida que envejeces pierdes gradualmente tu capacidad para transpirar y es posible que sea más difícil para ti saber cuando tu cuerpo esté comenzando a sobrecalentarse. Para agravar el problema, el aumento de la edad también ocasiona una reducción en la sensación de sed. Es posible que comiences a deshidratarte sin siquiera comenzar a sentir sed. Por estas razones, trotar, especialmente al aire libre en el calor, puede ser especialmente peligroso para los adultos mayores. Para permanecer seguro al trotar intenta evitar la actividad durante las horas más calurosas del día y asegúrate de permanecer hidratado antes, durante y después de trotar. Al trotar o hacer cualquier ejercicio intenta beber al menos 8 oz. de agua por cada hora de actividad.

Dolor de cuello y espalda

Casi la mitad de todos los adultos mayores experimentarán dolor de algún tipo en la parte baja de la espalda. El dolor de cuello también es una afección común relacionada con la edad. Ambos pueden empeorar al trotar, especialmente si no sigues un método apropiado. Si tienes dolor de espalda o cuello intenta minimizar el tiempo que pasas trotando hacia arriba y cuesta abajo. Por ejemplo, trotar cuesta abajo ocasiona que muchos corredores compensen en exceso y se inclinen hacia atrás más de lo que deberían, ejerciendo un exceso de presión en sus espaldas. Mirar demasiado hacia abajo al trotar también puede provocar tensión en el cuello. Mantener el nivel de tu cabeza, tu mirada y tu espalda tan recta como sea posible puede ayudarte a evitar molestias innecesarias al trotar a cualquier edad.

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Escrito por james roland | Traducido por juliana star