Riesgos de la limpieza del hígado con sales de Epsom

Las recetas para las limpiezas con sales de Epsom a menudo implican el uso de ingredientes naturales, como jugo de limón, aceite de oliva y agua. Eso no significa que sean seguras. Según la Harvard Medical School, la creencia de que necesitas una limpieza del hígado u otros órganos se basa en una ciencia errada. Tu cuerpo es totalmente capaz de desintoxicarse y limpiarse por sí mismo. Y, aunque tomar sales de Epsom tiene una larga historia en la medicina popular, los peligros del uso repetido superan con creces cualquier posible beneficio. Consulta a tu médico antes de realizar una limpieza con sales de Epsom.

Deficiencia de calcio

Según investigadores del University of Maryland Medical Center, el magnesio interfiere con la absorción del calcio en el cuerpo. Si los niveles de calcio ya son bajos a causa del consumo de antibióticos, diuréticos, hormonas, medicamentos para tratar la arritmia o esteroides, o si estás realizando un tratamiento de quimioterapia, las limpiezas del hígado con sales de Epsom podrían tener un impacto en los niveles de calcio. Es importante mantener los niveles adecuados de calcio en el cuerpo para prevenir la osteoporosis, ciertos tipos de cáncer de colon y la hipertensión, así lo recomienda el sitio web Calcium Info.

Deshidratación

La deshidratación ocurre cuando el cuerpo elimina más líquidos de los que ingiere. Las sales de Epsom tienen un efecto laxante y a menudo se toman con aceite de oliva durante una limpieza del hígado. El uso de laxantes puede provocar deshidratación, una afección potencialmente grave. Según la Clínica Mayo, entre los síntomas de una deshidratación leve se encuentran el dolor de cabeza y los mareos, que se pueden aliviar con sólo beber líquidos. Algunos de los síntomas de una deshidratación grave son la sequedad bucal, la reducción o la falta de sudoración o micción, la piel seca y sin elasticidad, las palpitaciones, la presión arterial baja y la fiebre. Cuando se manifiestan estos síntomas, la intervención médica es necesaria.

Desequilibrio de los electrolitos

Según Brown University Health Services, las personas que realizan limpiezas del hígado con sales de Epsom durante más de siete días, o que lo hacen más de una vez al mes, pueden experimentar diarrea crónica como resultado de un desequilibrio de los electrolitos. Los niveles adecuados de electrolitos, incluido el cloro, el potasio y el sodio, son necesarios para promover la función cardíaca, muscular y del sistema nervioso. Si los niveles de electrolitos están comprometidos, se puede producir un ritmo cardíaco irregular y hasta incluso una insuficiencia cardíaca.

Interacciones peligrosas con medicamentos

El magnesio de las sales de Epsom que se ingiere como parte de una limpieza del hígado puede interactuar con ciertos medicamentos. Entre ellos se incluyen los medicamentos para la presión arterial, los digitálicos, los medicamentos para la arritmia, los bloqueadores de los canales de calcio, los medicamentos para la diabetes y los diuréticos. Las sales de Epsom también pueden interferir con ciertas terapias para el reemplazo de hormonas, medicamentos para el hipotiroidistmo, remedios para la osteoporosis y fármacos para el tratamiento de la enfermedad de Wilson.

Sobredosis de magnesio

Las sales de Epsom también funcionan como sulfato de magnesio. El magnesio es fundamental para la formación y la función de todas las partes del cuerpo, desde los dientes y los huesos hasta el corazón, los riñones y los músculos. Este nutriente también activa las enzimas, regula los niveles de nutrientes en el cuerpo y contribuye a la producción de energía. Pero puedes consumir demasiado de algo realmente bueno: las sobredosis de magnesio de los alimentos no son frecuentes, así lo indican los investigadores del University of Maryland Medical Center, pero sí ocurren en personas que consumen sales de Epsom. Entre los síntomas se incluyen las náuseas, los vómitos, la presión arterial peligrosamente baja y el ritmo cardíaco lento. Si no se tratan, pueden inducir al coma y provocar la muerte.

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Escrito por brynne chandler | Traducido por valeria d'ambrosio