Restaurar la parte superior de una tabla de snowboard

Después de una temporada dura de práctica de snowboard, el acabado de una tabla puede degradarse por acción de la sal, la tierra y otros elementos de la nieve, y las grietas y arañazos pueden permitir una penetración más profunda de estos elementos dañinos. Restaurar la parte superior de la tabla de snowboard puede ser una manera económica de renovar la apariencia de este implemento, al mismo tiempo que aseguras que siga siendo útil durante varias temporadas más. Cuando estés restaurando la superficie también puedes volver a pintar la tabla.

Revisa la forma de la tabla

Antes de comenzar, asegúrate de que tu tabla tenga la forma apropiada. Una tabla convexa o cóncava tiene una superficie mucho más difícil de restaurar que una plana, y dicho procedimiento debe ser realizado por un profesional para evitar arruinarlas. Si tu tabla es plana, cerciórate de que la superficie esté libre de deformaciones significativas. Aplicarle un nuevo acabado a elementos de este tipo que no sean planos, a menudo tendrá como resultado un trabajo inconsistente que lucirá antiestético y se desgastará rápidamente.

Prepara la tabla

Retira los elementos de sujeción de la tabla. Limpia la misma con alcohol antiséptico u otro solvente que quite toda la mugre de la superficie. Una vez que la tabla esté limpia y seca, usa papel de lija de grano fino para retirar el acabado, dejando una superficie áspera a la cual se adhiera el nuevo acabado. Aplica una presión ligera y uniforme cuando estés lijando para evitar los resultados desiguales. La pintura y los acabados tienden a adherirse mejor a las superficies ásperas que a las que se pulen levemente. Si deseas conservar la pintura original en su sitio, ten cuidado de no lijar en exceso.

Pintura

Aunque una capa nueva de pintura es opcional, ésta puede renovar la apariencia de una tabla vieja. Si vas a pintar tu tabla, utiliza pintura en aerosol diseñada para embarcaciones o automóviles, y cubre uniformemente la superficie lijada. Cubre con cinta los bordes de la tabla y cualquier otra área que no quieras pintar. Rocía de dos a tres capas para brindar durabilidad y brillo, teniendo cuidado de permitir que cada mano se seque completamente antes de aplicar la siguiente.

Aplica el acabado

Sella tu tabla recién pintada con un barniz de poliuretano impermeable. Ten cuidado de no aplicar una cantidad excesiva de acabado, ya que éste podría gotear o acumularse, teniendo como resultado imperfecciones. Aunque las mismas no afectarán el desempeño de tu tabla, puesto que están en la parte superior, si tendrás que verlas cada vez que te subas a ésta. Una vez que el acabado éste seco, quita la cinta y vuelve a unir los elementos de sujeción. Tu tabla ahora estará lista para desplazarse por las pendientes.

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Escrito por calvin harris | Traducido por jhonatan saldarriaga