Relación entre los linfocitos y la nutrición

Tu sistema inmunológico forma una barrera contra las enfermedades infecciosas. Los linfocitos, una clase de glóbulos blancos, juegan un papel fundamental en el reconocimiento y la lucha contra los agentes patógenos nocivos. Los linfocitos de células B producen anticuerpos, un tipo de proteína que se adhiere a los agentes patógenos y los marca para la destrucción, y los linfocitos de células T envuelven y destruyen al patógeno. Varios factores afectan a la salud de tus linfocitos, pero una dieta rica en nutrientes esenciales les ayuda a funcionar.

Vitamina A

La vitamina desempeña un papel clave en la función del linfocito. El ácido retinoico, una forma de vitamina, guía el desarrollo de las células madre de la médula ósea en los linfocitos maduros. La vitamina A también activa a los linfocitos de células T, para que puedan luchar contra una infección, mientras que una deficiencia en la vitamina A impide la función correcta del linfocito. Añadir un puñado de hojas verdes o una porción de verduras naranjas a tu dieta cada día te ayuda a conseguir 2.333 IU de vitamina A recomendada para las mujeres y 3.000 IU para los hombres. Una sola porción de media taza de boniato o de calabaza cuenta con más de 3.000 UI de vitamina A, mientras que una taza de zanahorias cuenta con aproximadamente 3.200 IU. La espinaca y la col rizada también vienen con vitamina A, media taza de verduras cocidas contiene 1.572 y 1.475 IU, respectivamente.

Vitamina B-6

Obtener suficiente B-6 en tu dieta ayuda a los linfocitos a madurar, mientras que una deficiencia previene el crecimiento de glóbulos blancos que se conviertan en linfocitos de células T y B activa. La deficiencia de vitamina B-6 también disminuye la producción de una proteína, llamada interleucina-2, que los linfocitos necesitan para funcionar. La dieta debe proporcionar diariamente 1,3 miligramos de vitamina B-6. Una porción de seis onzas de salmón proporciona aproximadamente tres cuartas partes de esta meta de consumo, mientras que una porción de cuatro onzas de pavo o pollo contiene entre un 40% y un 78% de la ingesta diaria recomendada, respectivamente. Para los vegetarianos las fuentes de vitamina B-6 están en los plátanos, espinacas y avellanas.

Zinc

El zinc activa cientos de proteínas en tu cuerpo, incluyendo una hormona llamada timulina es esencial para la función del linfocito de la célula T. También ayuda a los linfocitos a desarrollarse adecuadamente. Sólo necesitas una pequeña cantidad de zinc diariamente para la función inmune, 11 miligramos para los hombres y ocho miligramos para las mujeres. Una sola porción de seis ostras medio cocidas, contiene más de la cantidad de zinc que necesitas cada día, mientras que una porción de tres onzas de carne de cangrejo contienen hasta 5,8 y 4,7 miligramos de zinc, respectivamente. Los cacahuetes y las almendras contienen 0,9 miligramos de zinc por onza, una onza de nueces de la India proporciona 1,6 miligramos y media taza de garbanzos contiene hasta 1,3 miligramos de zinc.

Proteína

Aunque el zinc y las vitaminas A y B-6 juegan papeles particularmente importantes en la salud de los linfocitos, otros nutrientes resultan importantes para su función. Obtener suficiente proteína en tu dieta ayuda a tu función de linfocitos, mientras que una dieta baja en proteínas reduce tu recuento de células linfocitarias y dificulta la formación de anticuerpos, que afecta negativamente a su vez a la función del linfocito. Tus necesidades de ingesta de proteínas dependen de tu peso y nivel de actividad. Los adultos deben multiplicar su peso en libras, por 0,4 para determinar cuántos gramos de proteína necesitan cada día. Los atletas de resistencia deben multiplicar su peso por 0,6 a determinar sus necesidades de proteínas, mientras que los entrenadores de fuerza deben multiplicar por 0,8, recomienda la Iowa State University Extension. Utiliza una combinación de fuentes de proteína saludable, como las aves de corral, peces, frutos secos, frijoles, huevos y lácteos, para alcanzar tu meta de consumo.

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Escrito por sylvie tremblay, msc | Traducido por maria gloria garcia menendez