Tiempo de recuperación para la periostitis

Las actividades repetitivas pueden generar un cuadro de inflamación dolorosa de los músculos, los tendones y el periostio de la tibia. Esta condición se llama síndrome de estrés tibial medial o periostitis. Al ser una lesión por exceso de esfuerzo, la periostitis es causada ​​por una sobrecarga en la espinilla y los tejidos conectivos que unen los músculos a los huesos. Este problema es una lesión muy común que se relaciona con el trabajo que realizan los corredores, y aunque sin duda es molesta y dolorosa, también es evitable y de fácil tratamiento.

Síntomas

La periostitis por lo general se presenta como dolor, entumecimiento o sensibilidad en la pantorrilla o la parte interna de la tibia. Estas molestias pueden presentarse al mismo tiempo que un cuadro de hinchazón. El alcance de los síntomas depende en gran medida de la cantidad de estrés y daño que la extremidad haya sufrido. En un principio, el dolor puede ocurrir sólo al final y el inicio de una sesión de ejercicios. Sin embargo, si tus piernas no tienen la oportunidad de recuperarse, el dolor llega a volverse continuo y localizado. En casos severos, la periostitis puede progresar y pasar de ser una reacción al estrés, a convertirse en una fractura por estrés.

Factores de riesgo

Por lo general, la periostitis se desarrolla después de un aumento repentino de la intensidad física de un entrenamiento. Esto podría significar correr distancias más largas, entrenar en una colina o una superficie dura, o incrementar la frecuencia de las carreras. Los corredores que tienen problemas de arco elevado o pies planos tienden a experimentar un impacto más severo, lo que los hace más propensos a sufrir periostitis. Los zapatos de correr que ajustan mal o los que tienen un recubrimiento interno que no es capaz de absorber el impacto del pie, son factores que pueden incrementar el riesgo de desarrollar esta condición.

Tratamiento

El tratamiento más eficaz para el síndrome de estrés tibial medial es el descanso. La cantidad de reposo necesario para que las extremidades logren curarse es dictada por la gravedad de las lesiones. Si el dolor es leve, reducir la intensidad y frecuencia de los entrenamientos puede ser suficiente. No obstante, si el dolor interfiere con tus labores diarias, quizá debas interrumpir todas las actividades de alto impacto por varias semanas. Una vez que estés listo para volver al entrenamiento, es importante comenzar lentamente y realizar estiramientos antes y después de cada entrenamiento.

Reduciendo la inflamación

Los medicamentos antiinflamatorios, las compresas frías y los vendajes de compresión son tratamientos que pueden disminuir las molestias y promover la curación. Aplica hielo sobre la zona afectada durante 15 y hasta 20 minutos varias veces al día y la eleva tu pierna por encima de la altura del corazón para reducir la hinchazón. En casos más extremos, tal vez se requiera aplicar un vendaje de compresión a fin de mantener la hinchazón bajo control. Los medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno o el naproxeno suelen ser puede muy beneficiosos para reducir las molestias.

Prevención

Lo mejor que puedes hacer para prevenir esta condición es monitorear la cantidad de estrés a la que sometes tus piernas. El entrenamiento cruzado que incluye actividades de bajo impacto como el ciclismo o la natación incrementa el tiempo de recuperación que tus extremidades pueden aprovechar entre carreras. La elección de un zapato que se adapte bien a tu pie y además brinde apoyo y absorba el impacto, es esencial para evitar la periostitis. De hecho, se recomienda que los zapatos de correr sean reemplazados cada a 350 o hasta 500 millas (565 a 800 km), ya que su capacidad de absorber el impacto del pie se reduce a medida que las suelas se desgastan. Tratar de correr en superficies suaves como sobre tierra o pasto en lugar de concreto, también reduce el impacto en las piernas.

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Escrito por sarahr | Traducido por pei pei