Cómo recibir una bola en el voleibol sin sentir dolor

Jugar voleibol es una excelente forma de cubrir tus requisitos de ejercicio diarios, pero si terminas con los brazos enrojecidos, doloridos y con marcas, es probable que estés usando una técnica de recepción incorrecta. Cuando se hace correctamente, la recepción no debe lastimar tus brazos, pues la forma correcta crea un contacto entre la bola y la base de tu pulgar. Practica para desarrollar una técnica correcta y podrás participar en juegos de voleibol sin sentir mucho dolor.

Nivel de dificultad:
Moderada

Instrucciones

  1. Colócate debajo de la pelota. Evita estirar tus brazos para recibir la bola, pues esto crea un contacto innecesario entre ella y la parte suave y sensible de los antebrazos.

  2. Agáchate con las piernas ligeramente más abiertas que el ancho de los hombros. Cuando haces contacto, la fuerza proviene de las piernas, así que doblarlas te pone posición correcta para generar potencia. Usar tus brazos para generar la fuerza produce dolor y enrojecimiento.

  3. Coloca tus brazos al frente de tu cuerpo, cerrando tu mano dominante sobre el puño de tu mano no dominante. Coloca los pulgares lado a lado y extiende tus brazos al frente. Mantén los codos ligeramente doblados para amortiguar el impacto y evitar el riesgo de que después duelan los codos.

  4. Haz contacto con la bola con la base de tus pulgares y no con tu antebrazo. En lugar de golpear la bola y aplicar una fuerza hacia arriba con tus brazos, haz fuerza sobre tus piernas y endereza tu cuerpo, para que la fuerza provenga del tren inferior y la zona baja de la espalda. Así generarás más potencia para hacer la recepción y evitarás que tus brazos sean golpeados por la bola.

  5. Practica la recepción diariamente para mejorar tu técnica, recordando que aunque tus brazos son el apéndice que entra en contacto con la bola, no son la única parte del cuerpo que utilizas al recibir. Al usar todo tu cuerpo para dirigr la bola correctamente, protegerás tu cuerpo y harás que la recepción sea menos dolorosa.

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Escrito por kay ireland | Traducido por eduardo moguel