Cómo saber si realmente estás deprimido

La depresión puede ocurrir a cualquier edad.

Todo el mundo se siente triste a veces, pero cuando esos sentimientos son intensos y de larga duración, puedes estar clínicamente deprimido. La depresión grave es relativamente frecuente y representa un grave problema de salud a nivel mundial. En el año 2002, la depresión fue la cuarta causa de discapacidad en el mundo. La condición también se relaciona con otras enfermedades graves. Las personas que están clínicamente deprimidas son más propensas a desarrollar enfermedades del corazón, derrames cerebrales y diabetes. La depresión puede aumentar la tasa de mortalidad de las personas que han tenido un ataque al corazón o padecen diabetes o cáncer.

Hay muchos factores que influyen ante el riesgo de depresión, incluyendo los cambios químicos en el cerebro, ciertos medicamentos, la genética, el trauma infantil, los cambios hormonales o los factores estresantes. Las personas con mayor riesgo a menudo tienen una historia familiar de depresión, antecedentes de trauma, apoyo social deficiente, problemas de baja autoestima o de abuso de sustancias.

La depresión grave se define como experimentar durante dos o más semanas consecutivas un estado de ánimo depresivo y/o la pérdida de interés en las actividades diarias. Además, cuatro o más de los siguientes síntomas acompañan la depresión: falta de energía, falta de concentración, sentimientos de culpa o inutilidad, pensamientos de muerte o suicidio, cambios en los patrones de sueño, apetito o peso, retraso en la actividad mental y física o irritabilidad.

Sin tratamiento, los períodos de depresión por lo general duran de tres a cinco meses. El diagnóstico de depresión por lo general tiene su pico más alto en los años 30, pero puede diagnosticarse a cualquier edad desde la infancia. Las personas que son diagnosticadas de jóvenes suelen tener síntomas más graves y son más propensos a tener episodios de depresión recurrentes.

Si bien tienes algunos de los síntomas de depresión, también podrías estar sufriendo de una condición conocida como distimia o trastorno distímico. Esta enfermedad tiene síntomas menos severos que la depresión grave, pero es más crónica. El trastorno distímico se define como un estado de ánimo deprimido durante los días de la semana, que persiste durante al menos dos años. Los síntomas pueden incluir falta de concentración, cambios de energía, sueño y apetito junto con sentimientos de desesperanza.

Si piensas que estás deprimido, no tienes que sufrir solo. Consulta a tu médico y transmite lo que te está pasando y lo que estás sintiendo. Tu médico te puede pedir que llenes uno o más cuestionarios sobre depresión. También puede chequear tu medicación, preguntar sobre un posible consumo de drogas y alcohol, realizar exámenes y análisis de sangre para asegurarse de que no haya ningún problema médico subyacente que cause los síntomas.

El tratamiento inicial para la depresión incluye asesoramiento o psicoterapia. Durante el asesoramiento, hablarás con un experto en salud mental para tratar de entender tus sentimientos. El consejero te ayudará a examinar tus pensamientos y comportamientos negativos, así como la manera de reaccionar ante las situaciones estresantes. El asesoramiento puede ayudarte a ver las cosas de manera más positiva y mejorar tu perspectiva de vida.

Además de la psicoterapia, los médicos utilizan varios tipos de medicamentos recetados para el tratamiento de la depresión. Estos medicamentos funcionan aumentando los productos químicos naturales del cerebro que regulan el estado de ánimo. Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o ISRS, trabajan para mejorar los niveles de serotonina en el cerebro. El escitaloprama, el citaloprama, la fluoxetina y paroxetina son tipos de ISRS. La recaptación de serotonina norepinefrina o IRSN, mejora tanto los niveles de norepinefrina como de serotonina. Los IRSN comúnmente prescritos incluyen la duloxetina, la venlafaxina y desvenlafaxina. Una tercera clase de antidepresivos incluyen el bupropión, que mejora los niveles de norepinefrina y dopamina.

Si con tu médico deciden comenzar a medicar tu depresión, se tardará al menos cuatro semanas para que la medicación haga efecto. La eficacia de la medicación por lo general no alcanza el pico máximo hasta por lo menos de seis a ocho semanas. En el ínterin, el asesoramiento psicológico puede ser de gran ayuda. Muchos estudios han demostrado que la combinación de asesoramiento y medicación funciona mejor que solo uno de ellos.

Los tipos más graves de depresión pueden requerir hospitalización. En casos extremos, cuando la depresión es resistente a otros tratamientos, puede utilizarse el tratamiento de descarga eléctrica.

Foto: Jupiterimages/Comstock/Getty Images

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Escrito por dr. martha e. wittenberg
Traducido por andrea galdames