Reacciones alérgicas a los frutos secos

Si tienes una reacción alérgica después de comer frutos secos, lo más probable es que sea causada por el moho o los sulfitos. El moho está presente en muchas frutas secas, como los dátiles, los higos, las ciruelas y las pasas. Los sulfitos se usan como conservadores en los frutos secos, pero puedes desarrollar sensibilidad hacia ellos. Aunque las alergias a frutas son relativamente comunes, la mayoría de la gente reacciona sólo después de comer o tocar frutas frescas crudas, ya que el proceso de secado altera las proteínas.

Alergia al moho

Todos estamos expuestos al moho todos los días, tanto en el aire como en los alimentos. Si eres alérgico al él, la exposición excesiva puede causarte síntomas como sibilancias, dificultad para respirar, congestión nasal o secreción nasal, ojos llorosos con picazón y erupciones en la piel. Los frutos secos son una fuente común de moho. Otros alimentos y bebidas que pueden contener moho son los champiñones, el queso, el vinagre, la cerveza, el vino, la levadura y los encurtidos.

La sensibilidad al sulfito

Los sulfitos se agregan a menudo a las frutas secas como conservadores. La Administración de Drogas y alimentos o FDA (por sus siglas en inglés), estima que aproximadamente el 1 por ciento de las personas son sensibles a ellos. La sensibilidad puede desarrollarse en cualquier momento de la vida y las causas no se conocen. Los sulfitos están prohibidos en frutas y verduras que se comen crudas, pero se puede utilizar en las papas, el camarón, la cerveza, el vino y algunos medicamentos. Los síntomas a menudo son similares a los del asma y pueden variar desde sibilancias leves hasta una reacción anafiláctica potencialmente mortal, que requiera atención médica inmediata.

Intolerancia a la fructosa

Si tienes dolor abdominal, gases, hinchazón y diarrea después de comer frutos secos, es posible que tengas dificultades para digerir la fructosa, la cuál es un azúcar que se encuentra naturalmente en las frutas y también se utiliza para endulzar muchos alimentos procesados ​​y bebidas. Su malabsorción no es perjudicial, pero puede causar molestias. Unas pocas personas tienen intolerancia hereditaria a la fructosa, un trastorno genético poco común pero grave en el que el cuerpo carece de la enzima necesaria para descomponer la fructosa. Esto generalmente se diagnostica en niños pequeños y puede causar problemas en el hígado y los riñones, si no se trata.

Pruebas y diagnóstico

Si sospechas que tienes una alergia o intolerancia alimentaria, habla con tu médico. Prepárate para describir los síntomas y mantener un diario de alimentos, teniendo en cuenta las posibles reacciones adversas. Es posible que se te pida que pruebes una dieta de eliminación o que te hagan una prueba de piel o de sangre. En una prueba de la piel, tu piel se pincha para permitir que una pequeña cantidad de alérgeno pase por debajo de la superficie. Si eres alérgico, desarrollarás una erupción. En un análisis de sangre, la sangre se analiza para checar la presencia de anticuerpos, la respuesta del cuerpo a un alérgeno. Si eres asmático, tu alergólogo puede recomendar una prueba de sensibilidad al sulfito. Se te darán cantidades gradualmente crecientes en un período de 2 a 2,5 horas y serás estrechamente vigilado en busca de síntomas.

Tratamiento

Si tienes alergia al moho, los corticosteroides nasales, los antihistamínicos y los descongestionantes orales pueden aliviar los síntomas. Las vacunas antialérgicas podrían ayudar si también tienes asma inducida por el moho. Si eres sensible a los sulfitos, un broncodilatador para asma puede tratar los síntomas. Si estás en riesgo de sufrir anafilaxis, tu médico podría prescribir un inyector de epinefrina, que debes llevar contigo en todo momento.

Prevención

Por supuesto, la mejor manera de prevenir una reacción es evitar los alimentos disparadores. Mantén tu casa libre de moho si eres alérgico y comprueba cuidadosamente que todos los alimentos estén libres de signos de moho. Revisa la lista de ingredientes de los alimentos por si contienen sulfitos. Si tienes intolerancia a la fructosa, un dietista puede aconsejarte qué comer para llevar una dieta saludable.

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Escrito por hazel mollison | Traducido por lourdes villaseñor