Razones para una presión arterial sistólica elevada

Hay varias razones para la alta presión arterial sistólica. Algunas son temporales, como la exposición reciente al humo de un fumador o tomar ciertos medicamentos como los descongestionantes. En otros casos, la presión arterial sistólica está crónicamente elevada debido a la hipertensión esencial o primaria. La hipertensión secundaria, debido a un trastorno subyacente, tal como una enfermedad renal, también puede causar alta presión arterial sistólica. Según el National Heart, Lung and Blood Institute, la elevación de sólo la presión arterial sistólica, una condición llamada hipertensión sistólica aislada, es el tipo más común de la hipertensión en personas mayores de 60 años de edad.

Hipertensión sistólica aislada

Aproximadamente el 65 por ciento de las personas con hipertensión que son mayores de 60 años de edad padecen de hipertensión sistólica aislada. A medida que envejecemos, la presión arterial sistólica, el primer número de la lectura de la presión arterial, tiende a aumentar, mientras que la presión arterial diastólica, el número inferior, tiende a disminuir. La presión arterial sistólica alta es particularmente importante de atender porque se ha vinculado a un mayor riesgo de accidente cerebrovascular. Como la presión arterial diastólica, también es un factor de riesgo para el ataque cardiaco, insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal hipertensiva.

Hipertensión esencial

La hipertensión esencial, también conocida como hipertensión primaria o idiopática, es la causa de la presión arterial elevada en un 95 por ciento de quienes padecen de hipertensión. Asimismo, es la causa más común de hipertensión sistólica aislada. En la hipertensión esencial, no hay ninguna condición médica subyacente para explicar la presión arterial elevada. Además de la mayor edad, los factores de riesgo asociados con la hipertensión esencial incluyen fumar, consumir una dieta alta en sodio, el sobrepeso y un estilo de vida sedentario. Tener antecedentes familiares de hipertensión esencial también aumenta el riesgo.

Condiciones médicas subyacentes

En algunos casos, una condición médica subyacente provoca hipertensión secundaria y puede conducir a la presión arterial sistólica elevada. La enfermedad renal crónica provoca hipertensión porque gran parte de la regulación de la presión arterial normal se lleva a cabo en el riñón. En particular, un desorden llamado estenosis de la arteria renal en la presión arterial elevada debido a problemas de flujo sanguíneo en los riñones. La coartación de la aorta, una enfermedad congénita que causa el estrechamiento de la aorta, también conduce a la hipertensión arterial. Sin una intervención quirúrgica, la coartación hace que la sangre se acumule en la parte superior en la parte superior, resultando en una presión arterial elevada. Los trastornos endocrinos, tales como la enfermedad de tiroides también son fuentes comunes de hipertensión secundaria. El aldosteronismo primario, el síndrome de Cushing y el feocromocitoma son otras enfermedades endocrinas causantes de la hipertensión arterial. Todas estas condiciones alteran el equilibrio hormonal que mantiene la presión arterial a un rango normal. Las personas con apnea obstructiva también corren mayor riesgo de hipertensión. La apnea del sueño es probable que interfiera con las hormonas que regulan la presión arterial y también ocasiona que los niveles de oxígeno en la sangre caigan durante la noche, interrumpiendo aún más el control de la presión arterial.

Medicamentos y abuso de sustancias

Un número de medicamentos de venta sin receta y fármacos de la calle también pueden causar alta presión arterial sistólica. Algunos de los medicamentos más comunes que conducen a la hipertensión arterial incluyen medicamentos antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno (Advil, Motrin) y el naproxeno (Aleve), descongestionantes como la pseudoefedrina (Sudafed) y las píldoras anticonceptivas. Ciertos antidepresivos, como la fluoxetina (Prozac) y los medicamentos de migraña como el Sumatriptán (Imitrex) también han sido asociados a la hipertensión. El abuso de alcohol y el fumar también conducen a la hipertensión arterial. La cocaína y otros estimulantes pueden causar presión sanguínea severamente elevada lo cual puede poner en peligro la vida de una persona.

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Escrito por jennifer frank | Traducido por valeria garcia