¿Por qué quemar respirar cuando ejercitas?

Casi todos los tipos de ejercicios implican una mayor necesidad de oxígeno y, por tanto, un aumento de la ventilación o respiración. Como aumenta la demanda de combustible (sobre todo en las actividades aeróbicas de alta intensidad sostenida, como correr, andar en bicicleta o nadar) aumentan tanto la velocidad como capacidad respiratoria, ya que el cuerpo se esfuerza por suministrar más oxígeno a los músculos activos. Como resultado, muchas personas experimentan una sensación de ardor en los pulmones y la tráquea y pueden alarmarse. Una variedad de factores influyen en el grado en que las personas experimentan esta sensación.

Consideraciones del estado físico

Si eres nuevo en el ejercicio o vuelves luego de un largo descanso, tu cuerpo aún no está acostumbrado a los rigores de la actividad intensa, con el resultado de que respiras más fuerte con una carga de trabajo determinada. Cuando respiras por la boca, y no sólo por la nariz (que es lo que debes hacer cuando ejercitas intensamente), el aire que se dirige hacia tus pulmones tiende a secar las membranas mucosas en la boca y conductos bronquiales, lo que resulta en una sensación de irritación y ardor. Con una mejor preparación física, te adaptarás y sentirás menos irritación. Si bien la sensación puede causar distracción, raramente significa una cuestión por la cual debas estar preocupado, aunque siempre debes preguntar a un médico para estar seguro.

Temperatura

Muchas personas cuyos pulmones queman mientras respiran durante el ejercicio notan que esto es peor a bajas temperaturas, especialmente cuando el aire es seco, ya que a menudo es en invierno. Como resultado, la percepción generalizada de que el ejercicio al aire libre es dañino para los pulmones persiste. De hecho, a pesar de que la inhalación de aire frío puede ser particularmente incómodo, el aire inspirado se calienta, logrando la temperatura corporal antes de que alcance los pulmones, y no hay peligro de aire frío en las vías respiratorias. Si los conductos nasales sí se ven afectados, intenta cubrir la nariz con una bufanda o pasamontañas.

Enfermedad infecciosa o agentes ambientales

Si sufres de una condición aguda que se origina en o afecta los pulmones o vías respiratorias, como la bronquitis, neumonía o amigdalitis estreptocócica, cualquier sensación de ardor que experimentas en la respiración durante el ejercicio tiende a exacerbarse. Por supuesto, si estás enfermo, debes considerar no hacer ejercicio hasta que hayas mejorado. Además, si eres fumador o ejercitas en un ambiente cargado de irritantes pulmonares, como una zona industrial, considera eliminar la fuente del estrés fisiológico ejercitándote dentro o dejando de fumar.

Enfermedad respiratoria crónica

Mientras que un número de enfermedades transitorias que producen una sensación de ardor durante la respiración puede interferir con el ejercicio, también existen enfermedades crónicas que llevan el mismo efecto. Entre las más comunes están el asma inducido por el ejercicio, en el que las vías respiratorias de quienes la padecen se contraen durante el esfuerzo y producen una serie de síntomas molestos, no sólo la sensación de ardor, sino también tos y falta de aliento. La bronquitis crónica y el enfisema pueden provocar síntomas similares, por lo que si padeces cualquiera de estas enfermedades, siempre debes mantener a tu médico al tanto de los detalles de tu programa de ejercicios.

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Escrito por l. t. davidson | Traducido por sofía bottinelli