El punto de bloqueo: Cómo se bloquean los deportistas y qué hacer acerca de ello

Descubre cómo superar el punto de bloqueo.

El punto de bloqueo sucede cuando ya no tienes una buena sensación acerca del propósito y los logros al desempeñarte o competir.

Te sientes bloqueado. Quizás tu desempeño ha empeorado, pero es más probable que no estés mejorando tan rápido como te gustaría. Te está desgastando, haciendo que sea difícil salir a correr, pedalear o incluso recuperarte. Todo estará bien, te dices a ti mismo, y te fuerzas a salir a la pista, camino o cancha. Pero simplemente no está sucediendo. Puede que te sorprenda saber que incluso los mejores deportistas del mundo tienen problemas con "el punto de bloqueo". En algún punto de sus vidas y carreras, la mayoría de ellos lo han experimentado. Sobrevivirlo puede ser la diferencia entre el fracaso y el éxito. El punto de bloqueo es diferente a una meseta. Las mesetas son definidas por medidas de progreso y son parte natural del proceso de mejora. Aunque pueden ser frustrantes, en su mayoría sólo requieren de paciencia y un entrenamiento eficaz. Los puntos de bloqueo suelen comenzar como mesetas, pero son de una naturaleza más psicológica: la duda o la falta de paciencia se convierte en algo más dañino, como ansiedad, miedo o autocrítica. Es cuando comienzas a pensar que no eres lo suficientemente bueno para lograr lo que deseas. Los puntos de bloqueo pueden matar carreras y la ambición profesional. Explicaré cómo suele presentarse el patrón en atletas con los que he trabajado. Primero, el atleta encuentra un deporte o actividad que disfruta, algo que lo hace sentir bien y le da un sentido de realización y éxito. Luego, se compromete a lograr ese sentimiento de realización todos los días. Entrena duro y por más tiempo que otras personas y en consecuencia se vuelve habilidoso en ese deporte o actividad particular. En ese momento, su desempeño se alinea casi exactamente con sus pensamientos positivos de realización. Pero luego algo sucede. El atleta se vuelve lo suficientemente bueno como para ver una recompensa en el futuro, más allá de la satisfacción interna y la alegría que obtiene de realizar ese deporte o actividad en primer lugar. La recompensa suele ser externa y estar vinculada a la aprobación de otras personas, quizás personas que el atleta ni siquiera conoce y tal vez nunca conocerá. En este punto, su enfoque cambia del placer que obtiene de desempeñarse bien en ese deporte o actividad particular al deseo de la recompensa externa anticipada que ese desempeño podría traerle. El amor por el deporte o la actividad en sí misma deja de importarle al atleta en este punto. Comienza a buscar recompensas externas así como también la aprobación y aceptación de otros. Se juzga así mismo en relación a las metas en lugar de hacerse responsable por su desempeño. Trabaja más duro, pero disfruta menos. Se bloqueará porque pareciera que no puede avanzar, pero se siente tan involucrado en lo que ha logrado hasta ahora que no puede alejarse para encontrar algo más significativo y satisfactorio, algo que lo recompense tanto en su interior como en el exterior.

¿Vale la pena?

Permíteme darte un ejemplo. Un jugador de baseball universitario se bloqueó. No podía cumplir con las expectativas de sus entrenadores, y tampoco sentía que podría alcanzar su sueño de ser seleccionado y firmar el contrato por cientos de miles de dólares que le habían ofrecido al terminar la preparatoria. Mientras más explorábamos esta historia, más evidente se hizo el momento en que comenzó el problema. Como muchos otros atletas con los que trabajo, había jugado de manera excelente en un torneo nacional, donde un scout lo llamó a un lado y le dijo que si seguía desempeñándose así sería seleccionado en un par de años.

Todo cambió.

Lo que amaba acerca del baseball era jugar con sus amigos, sabiendo que cuando agitaba el bat libremente podía lograr un golpe de una milla. La idea de que le pagasen por jugar, es decir cobrar mucho dinero por hacer lo que amaba, era emocionante. Luego de su último año en la preparatoria, eligió una universidad con un programa competitivo a nivel nacional en cuanto a las ligas menores.

Su emoción se transformó rápidamente en ansiedad cuando no pudo desempeñarse de acuerdo a las expectativas de inmediato, no encajaba en su nuevo equipo y le asustaba ir a las prácticas. No podía dormir por las noches y buscaba maneras de excusar su falta de desempeño, justificando su angustia y confundiéndola por una indicación de que realmente le importaba. Este fue el punto de bloqueo. Su vida se vio definida por la ansiedad, una ansiedad que él creía que sólo iba a desaparecer cuando su desempeño mejorara. "Es tan difícil", solía decir.

Cuando alguien acude a mí con quejas acerca de lo difícil que es algo, simplemente le formulo una simple pregunta, una que este jugador de baseball necesitaba contestar: "¿Vale la pena?". La mayoría de nosotros no nos preguntamos esto lo suficiente porque podría no gustarnos la respuesta. Puede que digamos que no y entonces deberemos tomar la responsabilidad por renunciar y seguir adelante. Usualmente, mi experiencia es la contraria cuando le hago esta pregunta a mis atletas. Sus ojos se abren, levantan la cabeza y luego dicen "Sí, lo vale", a través de una tímida sonrisa. Luego volvemos a trabajar. El punto de bloqueo sucede cuando ya no tienes una buena sensación acerca del propósito y los logros al desempeñarte o competir.

Seis pasos para detectar y superar, o incluso evitar, el punto de bloqueo

Aprende a superar o evitar el punto de bloqueo.

Paso 1: Pregúntate si lo harías sin cobrar

Cuando le preguntaron al baterista ganador de un Grammy, John Molo, cómo evitaba cansarse al tocar hasta 75 veces en un año, su respuesta fue la línea más efectiva que he compartido con mis clientes: "Recuerdo porqué lo hago. No confundo lo que me pagan por hacer con lo que hago sin cobrar. Me pagan para deshidratarme, para estar alejado de mi familia, para enfrentarme a todas las cosas que salen mal en la carretera. Toco la batería sin cobrar".

Molo vio su práctica como tiempo de "tocar la batería", algo que hacía sin cobrar, para descubrir lo que hay en su interior, para mejorar de un día a la vez. ¿Cómo te sientes acerca del entrenamiento? Recuerda porqué estas realizando esta actividad en primer lugar y alinea tu entrenamiento con la razón original para correr, andar en bicicleta o ejercitarte. Hacer lo que harías sin cobrar define y determina la calidad de tus entrenamientos, competencias y carreras. Sin esa "libertad", el trabajo que haces sin cobrar puede disolverse en un "trabajo" que requiere una remuneración y recompensa.

¿Cómo puedes proteger lo que harías de manera gratuita sin la presión de ganar? Un buen programa de entrenamiento tendrá dos componentes. Primero, es esencial que te sumerjas en tus entrenamientos y que disfrutes de cada uno de ellos porque has elegido realizar esta actividad por sobre todas las otras cosas que podrías hacer. Celebra que se te permita hacerlo, así como también cada uno de los pequeños avances que logras.

Segundo, integra un día explosivo en tus entrenamientos, quizás una vez a la semana, y aprovéchalo. Fíjate qué tan rápido puedes ir o qué tan bien puedes desempeñarte. Con el paso del tiempo, ambos se unirán en un modo de entrenamiento que te permite hacer ambas cosas al mismo tiempo. Para ver qué tan lejos puedes llegar, debes saber dónde te encuentras. Incluso en los días en que no notas mejoras, estarás agradecido por la oportunidad y puedes mirar hacia adelante y esperar con ansias el día siguiente.

Paso 2: Define tu sueño cuidadosamente y alinea tus metas con él

Dawn Staley fue nombrada jugadora nacional del año dos veces en la liga de basketball universitario femenino mientras jugaba para la Universidad de Virginia y ganó la medalla de oro olímpica tres veces. Lo que me dijo en una entrevista es la segunda línea más efectiva que he compartido con mis clientes:

"Escucha, te diré exactamente lo que es. Mi meta es ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, pero la única razón por la cual esa es mi meta es porque mi sueño es jugar todos los días contra los mejores competidores y jugar para ganar. Cuando juego para ganar, es allí cuando siento una resonancia. Y si gano, es fantástico. Quiero ganar, y tener la medalla de oro como meta me fuerza a jugar para ganar, pero amo lo que hago, lo que mi sueño representa, lo que significa para mí, es jugar para ganar".

Staley continuó describiendo cómo "jugar para ganar" implica un compromiso completo, la libertad de verse absorbida por lo que está haciendo, por la competencia. Fue la experiencia de jugar para ganar, no sólo ganar. Staley entiende la diferencia entre sus sueños y sus metas. Si nuestras metas no están alineadas con nuestros sueños, si nos alejan de la experiencia de jugar para ganar hasta el punto en que sólo pensamos en ganar, usualmente terminaremos jugando "para evitar perder" en su lugar.

Staley deja en claro que sincronizar tus sueños con tus metas es esencial. ¿Cuál es tu sueño? ¿Puedes vivirlo todos los días? Si no es así, ¿porqué no? Debes asegurarte de alinear tus metas con tus sueños.

Paso 3: ¿Estás cansado o sólo aburrido?

Un amigo mío que es jugador de tenis profesional estaba desgastado, tanto física como mentalmente. Había perdido la alegría de enseñarle a los niños cómo jugar al tenis. Cuando recién nos conocimos, sus saques eran hermosos, un movimiento completo, largo y lento. Como de la vieja escuela. Aunque, a medida que crecía, parecía desgastarse y aceptó la idea de que su edad la estaba alcanzando. Yo sabía que estaba aburrida; no con la enseñanza, sino con el modo en que golpeaba la pelota, y eso marcó una gran diferencia. Su negocio había decaído.

Llegué a la cancha y comencé a servirle pelotas. La miraba lo suficiente como para notar la diferencia en su swing. Todo era más corto y más pequeño, específicamente su revés. Sus pies apenas se movían y no llegaba a ponerse en posición a tiempo. Le pregunté cómo se sentía al golpear la pelota. Ella no sabía a qué me refería, así que le mostré cuánto había cambiado su swing, cómo ya no atacaba cada pelota, empujándola hacia adelante y colocándola exactamente dónde quería que fuera. En su lugar, se había conformado con servirle pelotas fáciles a sus niños. Se había olvidado de "jugar" al tenis y estaba extremadamente aburrida. Estaba trabajando duro, pero no bien.

El trabajo es definido por el movimiento entre el lugar en que estás y el lugar a donde quieres ir. Cualquier otra cosa es sólo un trabajo, y la mayoría de los "trabajos" pueden ser aburridos. Si estás bloqueado, puede que sólo sea aburrimiento, no agotamiento o cansancio. La calidad y la cantidad importan, pero deben trabajar juntas. En el caso de esta profesional del tenis, la ligera pérdida de movimiento había convertido lo que ella amaba en un aburrido trabajo. Cuando recuperó su hermoso swing, la alegría regresó. ¿Porqué? Porque aunque lleve un poco más de tiempo lograr el swing completo largo, también provee de una energía emocional que compensa por ello. Su sonrisa volvió y su negocio se recuperó.

Algunos días tendrás que esforzarte y darte tiempo. El error que la mayoría de las personas cometen es no utilizar esto como una experiencia de aprendizaje. ¿Qué aprendiste? ¿Cómo se sintió? ¿Cómo lo utilizarás en tu desempeño?

Una buena manera de pensar acerca de esto es la diferencia entre la práctica y la preparación. Deberías pensar acerca de todo lo que haces como preparación. No te conformes con la práctica. La memoria muscular no es suficiente hoy en día. Una actividad en la que no pones tu mente no se reflejará en el desempeño, ya que tu mente podría vagar y podrías desarrollar el hábito de sólo actuar por costumbre. Añade calidad y cantidad aprendiendo algo nuevo cada vez que corres, pedaleas o nadas. Trabaja en algo específico cada día. Algunos días enfócate en la técnica, otros, trabaja sobre cómo te sientes. Una simple regla que enseño, y que también sigo, es que sentirse aburrido puede ser confundido por cansancio. Cuando te sientas cansado, oblígate a trabajar un poco más duro por un minuto para comprobarlo. Esto hace milagros. Si estás cansado, si necesitas trabajar más lento o detenerte, sabrás que estás cansado. Pero si sólo estabas aburrido, es probable que encuentres la energía emocional que le faltaba al ejercicio.

Paso 4: ¿Estás haciendo demasiado y demasiado rápido?

Un esquiador junior del equipo nacional se me acercó una mañana y me dijo que había perdido confianza en su habilidad para esquiar, que "apestaba". Él era nuevo en este nivel de competición. Estaba preocupado acerca de perder su lugar en su próximo viaje al exterior. Si realmente hubiese perdido la confianza, no hubiese venido a hablar conmigo. Él sabía que podía mejorar, desempeñarse mejor, pero simplemente no sabía cómo. Le dije que trabajara en el aspecto más pequeño del deporte que sabía que podía lograr y que dejara de pensar o preocuparse por ir rápido. "Haz lo que sabes, en lo que confías, y construye sobre eso un poco por vez", le dije. Él entendió que no tenía un problema de confianza, que simplemente se estaba juzgando a sí mismo en lugar de intentar mejorar a un nivel manejable de habilidad. Estaba intentando hacer mucho y demasiado rápido.

A medida que te vuelves más habilidoso, más pequeños y difíciles se vuelven las mejoras. La curva de aprendizaje se aplana. En los niveles más altos de desempeño, ganar o perder puede ser medido en centésimos de segundos o centímetros de un solo dígito. Cómo mides tu éxito importa. Para citar al antiguo director técnico de los Yankees, Joe Torre, "Sueña en pequeño, pero juega a lo grande". Haz esto hasta que vuelvas a encontrar tu camino. A veces las pequeñas mejoras marcan una diferencia que lleva a un gran descubrimiento. Este es un buen momento para trabajar en tu técnica, mejorar tu equipamiento y escuchar a tus compañeros de equipo o amigos que pueden ver cosas que tal vez tú no puedes ver.

Paso 5: Encuentra un ritmo cómodo

Una vez me encontraba en una práctica de primavera con un posible jugador de las Ligas Mayores de Baseball. Había tenido dificultades para dejarse llevar y simplemente jugar cuando más importaba.

Estábamos conduciendo a su entrenamiento e ingresó al estacionamiento. Pasó las dos primeras filas de espacios para estacionar, las cuales estaban llenas. La segunda fila sólo se encontraba 10 pies más alejada.

Maldijo y se enojó por no poder encontrar un espacio para estacionar más cerca de la puerta de entrada.

"¿Qué estás haciendo?" Le pregunté finalmente.

"Intentando conseguir un buen lugar", contestó.

"Estás intentando encontrar el espacio perfecto para estacionar y te estás enojando", le dije. "¡Por Dios santo, estamos por comenzar un entrenamiento, y estás intentando ahorrarte 10 pasos!".

Rio y estacionó en la segunda fila. Caminamos hasta la cancha y lo observé entrenar por su cuenta hasta que el resto del equipo y los entrenadores llegaron. Se veía tenso y estaba teniendo problemas con los ejercicios de pies intentando ir demasiado rápido. Había cargado la tensión desde el automóvil hasta la cancha. Tomé su iPod y le dije que encontrara la canción perfecta para cada entrenamiento, el ritmo correcto. El sabía lo que intentaba decir. Es lo que solía hacer cuando estaba en su hogar preparándose para venir al entrenamiento de primavera.

Hablamos acerca de la sensación, cómo cada entrenamiento se sentía de una determinada manera y tenía un ritmo, y acerca de que debía enfocar cada ejercicio, correr, esquivar conos naranjas, ejercicios de velocidad, como un desempeño, una oportunidad para sentirse de la manera en que le gustaba sentirse. Habíamos hablado de ello antes, pero su frustración de buscar el espacio de estacionamiento perfecto lo había distraído y le había molestado, y estaba realizando el entrenamiento con la misma energía tensa.

"Encuentra la sensación, aliméntala y síguela", le dije. Se relajó, se aplicó en su trabajo y encontró el ritmo, justo en el momento en que el resto del equipo y los entrenadores llegaron para comenzar.

Para los posibles jugadores, todo importa, no sólo cómo juegan, si no cómo enfrentan los diferentes ejercicios. Los ejercicios son una buena manera de encontrar tu propio ritmo nuevamente. Los atletas más exitosos con los que he trabajado saben que ese ritmo, o sensación, suele verse reflejado en su mejor desempeño. Ellos saben cómo encontrarlo. Además no permiten que las cosas pequeñas, como la molestia de encontrar un espacio para estacionar, les quiten esa sensación.

Si vas a una carrera, te juntas con amigos o un entrenador para hacer ejercicio, o intentas levantarte del sillón para salir a entrenar, encuentra la sensación de tu canción favorita, tus prendas o zapatos favoritos o tus ejercicios favoritos. Entra en calor con los amigos correctos o por tu cuenta, lo que sea mejor para ti. Una vez que lo encuentres, sigue alimentándolo y no dejes que algo como un espacio de estacionamiento que no es perfecto te robe esa sensación. Una vez que la tengas, síguela. Libérate de los prejuicios, las mediciones o los resultados y déjate llevar para ver a dónde puedes llegar. Mientras mejor te vuelvas en esto, es más probable que lo bien que te sientes sera indicador del buen trabajo que estás haciendo.

Paso 6: Energiza tu precalentamiento para eliminar la tensión

Syd era una corredora de cross country de preparatoria de nivel medio que estaba teniendo problemas, comenzando a cuestionar si aún le gustaba correr. Me contó su historia y recolectamos datos en las siguientes semanas para ver si podía ayudarla.

Me escuchó hablar de Velocidad fácil (Easy Speed), algo que había aprendido de un nadador olímpico. Básicamente, es ir a un 100% de tu velocidad con lo que se siente como un 80% del esfuerzo. Ella quería sentir eso, correr más rápido. Al principio, fue difícil para ella. Luego un día me dijo que había salido a correr por su cuenta después de una mala práctica y encontró su Velocidad fácil. Las siguientes semanas, lo experimentó una y otra vez, pero casi siempre después de práctica o cuando practicaba por su cuenta.

Era evidente para mí lo que staba yendo mal. Syd no calentaba lo suficiente antes del entrenamiento o las carreras. Cuando le dije esto, empezó a calentarse lo suficiente como para quemar cualquier tensión. Cuando ella comenzó a hacer este cambio, pasó de ser una buena corredora a jugadora más valiosa (MVP, siglas en inglés) de su equipo, y corrió satisfactoriamente en el estado en su primer año.

La tensión es el enemigo número uno de un excelente desempeño. El estrés es natural, pero la tensión mata el desempeño. La tensión causa que un corredor acorte sus pasos sin intención de hacerlo. La buena noticia es que puedes "quemar la tensión" precalentando adecuadamente. Demasiadas personas confunden "Aflojarse" con simplemente elevar su ritmo cardíaco y sentir un poco de emoción, luego se detienen porque quieren conservar su energía para la carrera. Pero la tensión utiliza más energía de tu desempeño que la que utilizarás intencionalmente quemándola en tu precalentamiento.

Debido a que este principio funcionó con Syd, lo he incorporado a mi trabajo con atletas en otros deportes, incluyendo el golf.

Como dijo el filósofo Hans-Georg Gadamer una vez, "La relajación no es la falta de esfuerzo, sino la ausencia de tensión". Precalienta hasta que elimines la tensión. Fuérzate a transpirar.

El estrés y los nervios suelen ser la razón por la cual nos desempeñamos, para probarnos a nosotros mismos, y estar nervioso es simplemente tu cuerpo intentando liberarse y dejarse llevar. Enfréntate a la tensión y verás la diferencia. El punto de bloqueo es alimentado por la tensión que nunca cesa. Si nos importa lo que hacemos, usualmente nos castigaremos cuando no nos desempeñamos o practicamos del modo que esperábamos. Esto causa tensión. Aunque podemos convencernos de no estar tensos a veces, quemar la tensión es mucho más efectivo.

Evitar el punto de bloqueo significa tomar responsabilidad por cómo te sientes, recordando porqué hacer lo que hacer y, cuando te encuentres quejándote de lo difícil que es, recuérdate a ti mismo que vale la pena. Jugar o competir en algo que requiere entrenamiento y preparación es tu elección.

La mayoría de las personas se bloquean porque pierden de vista lo que disfrutan acerca de su deporte o actividad. Invierten demasiado en perseguir algo externo que quieren. Se sienten atrapados. La mejor manera de prevenir esto es prepararte y jugar para ganar haciendo lo que harías sin cobrar, haciendo lo que necesita hacerse y haciendo que tu tiempo y esfuerzo valga la pena.

Foto: Photo Credit iStock Images

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Escrito por doug newburg, ph. d.
Traducido por ana grasso