¿Puedes experimentar un tirón en los músculos intercostales por correr?

La caja torácica se apoya sobre una red de tendones y músculos que permiten la expansión y la contracción de los pulmones y la movilidad del torso. Correr puede distender los músculos que rodean al torso, en particular si tus músculos están fríos o te exiges más allá de tu resistencia. Los tirones musculares también pueden ocurrir luego de correr; los músculos cansados se lesionan con mayor facilidad por un movimiento o impacto repentino. La ubicación de los músculos intercostales dificulta el tratamiento. Habla con tu médico sobre el dolor y las posibles opciones de tratamiento.

Músculos que rodean las costillas

Las costillas tienen su propio conjunto de músculos, denominados intercostales, que ocupan los espacios entre las costillas. Los intercostales internos se encuentran en lo profundo de la cavidad abdominal, entre las costillas, y se extienden hasta la columna. Separados por una capa de tejido fibroso denominada fascia, los intercostales externos están más cerca de la piel; estos músculos se extienden hacia abajo y adelante. El músculo transverso torácico también está fijado a las costillas y lo mismo ocurre con los músculos serratos anterior y posterior, los músculos supracostales y los subcostales. Todos estos músculos brindan soporte a la caja torácica y funcionan en la expansión, la contracción, el descenso y el levantamiento de las costillas durante la respiración.

Disensiones musculares al correr

Un tirón o una distensión muscular ocurre cuando las fibras musculares se estiran o tuercen durante una actividad o impacto. Las distensiones pueden ser agudas o crónicas. Tirar o desgarrar abruptamente un músculo más allá de su rango de movilidad causa una distensión aguda. Un giro, una torcedura o un sprint (correr a todo velocidad) al correr puede distender los músculos que rodean la caja torácica. El dolor agudo o los espasmos musculares indican que se trata de una distensión aguda. Las distensiones crónicas ocurren gradualmente; el movimiento prolongado y repetitivo de un grupo muscular puede provocar desgarros en las fibras musculares. Los corredores recreativos de larga distancia o a largo plazo están en riesgo de experimentar distensiones crónicas. El dolor, al igual que la lesión, se manifiesta gradualmente, limitando la movilidad y disminuyendo el rendimiento con el transcurso del tiempo.

Lesión después de correr

La fatiga hace que los músculos sean vulnerables a las lesiones. Los músculos intercostales cansados se pueden estirar o desgarrar si no descansan lo suficiente. Rastrillar, ocuparte del jardín o alzar en brazos a tus hijos poco después de correr puede distender un músculo del torso. La lesión incluso puede ocurrir un día después de correr, en particular si te has exigido más allá de tu límite de resistencia. El estiramiento puede ayudar a prevenir las distensiones musculares. La postura de estiramiento lateral del yoga ayuda a extender la caja torácica, el pecho y los músculos del hombro. Párate con los pies apoyados sobre el suelo, eleva el brazo izquierdo e inclínate hacia el pie derecho hasta sentir un estiramiento lateral. Mantén la posición durante 30 segundos y cambia de lado.

Tratamiento

Las distensiones leves sanan por sí solas con el descanso adecuado. Se recomienda aplicar hielo en el área afectada para reducir la inflamación y el dolor. Los antiinflamatorios de venta libre también resultan útiles. Puedes experimentar dificultad para respirar y problemas de movilidad con una distensión en los músculos intercostales. Si te falta el aliento, no puedes caminar más de cuatro pasos sin experimentar dolor u observas manchas rojas propagándose desde el lugar de la lesión, comunícate con un médico de inmediato.

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Escrito por christy callahan | Traducido por valeria d'ambrosio