¿Puedes hacer ejercicio y fumar?

Si perteneces a un gimnasio, puede que te sorprendas al ver a entrenadores e instructores fumando un cigarrillo entre sesiones, pero ellos son de la afirmación "haz lo que digo, no lo que hago" y en general usan a la nicotina como un estimulante temporario, falso y en última instancia nocivo y como un supresor del apetito. Eso no significa que debas hacer lo mismo, a pesar de sus abdominales de acero y sus pectorales duros como una roca. Fumar es malo no importa cómo lo mires.

Consecuencia de los cigarrillos en los entrenamientos

Fumar antes, durante o después de un entrenamiento es un poco como hacer una gran comida inmediatamente antes de hacer 90 minutos de ejercicios cardiovasculares de alta intensidad; la energía necesaria para digerir la comida hará el entrenamiento más duro, reducirá tu resistencia y probablemente te hará sentir bastante enfermo. En concreto, fumar causa una sobrecarga sobre el corazón y los pulmones, aumentando la frecuencia cardíaca, lo que hace que seas menos eficiente en el bombeo de sangre a los músculos que estás utilizando. También se reduce la capacidad pulmonar. Según Amanda Sandford, directora de investigación en la británica Action and Smoking on Health, "las sustancias en el cigarrillo reducen tu capacidad de absorber oxígeno". Esto se aplica igualmente a los ejercicios aeróbicos y con pesas, aunque es probable que sientas los efectos más rápidamente en una sesión de aerobics.

Mito de un efecto de cancelación

No existe un efecto de cancelación del ejercicio sobre fumar. Un estudio de 1985 del "Journal of Applied Physiology" observó los mecanismos específicos del cigarrillo afectados en el sistema cardio respiratorio en hombres sanos. Se descubrió que el consumo de cigarrillos disminuyó el oxígeno en la sangre y el aumento del pulso y el ritmo cardíaco, haciendo más difícil recuperar el aliento. Cuanto más lento late el corazón durante el ejercicio, en mejor forma estás. Si intencionalmente haces cualquier cosa para acelerar el ritmo cardíaco antes del ejercicio, estás preparándote para una sesión menos eficaz y plagada de fatiga.

Fumar y ejercicios

El monóxido de carbono, una toxina en los cigarrillos, reduce los niveles de oxígeno en la sangre. Fumar provoca inflamación crónica de las membranas mucosas, lo que también hace que sea más difícil recuperar el aliento durante el ejercicio. El fisiólogo deportivo David Payne cita un estudio que demostró que 3.000 miembros de la Marina de EE.UU. que fumaban tenían menor resistencia física que los no fumadores. El mismo estudio demostró que los que fumaban eran menos propensos a participar en ejercicio físico regular. Más preocupante aún, cita otro estudio de EE.UU. que descubrió que el 15 por ciento de las mujeres que participan regularmente en ejercicios aeróbicos también fuman con regularidad, a pesar de que conocen los efectos perjudiciales sobre el ejercicio.

Las buenas noticias

Si estás tratando de dejar de fumar, hacer ejercicio vigoroso puede ayudarte a evitar los antojos. Bess Marcus, autor del programa Commit to Quit publicado por los "Archives of Internal Medicine", informa que los fumadores que intentan dejar de fumar y toman un ejercicio regular son dos veces más propensos a dejar de fumar que los que no participan en ejercicio. El problema es que el efecto es de corta duración, entre varias horas y uno o dos días. Es mejor complementar un programa de ejercicios, si eres un fumador que intenta dejar de fumar, con parches de reemplazo de nicotina. Esto te ayudará a reducir los antojos de los períodos de tiempo más largos. Los parches no contienen todas las otras sustancias químicas nocivas en los cigarrillos.

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Escrito por michele kirsch | Traducido por mariano abrach