Los pros y contras del jarabe de maíz de alta fructosa

El almidón de maíz se descompone en jarabe de maíz y así obtienes glucosa al 100 por ciento, el combustible que tu cerebro, músculos y el resto de su cuerpo usa como energía. Si añades una enzima a este jarabe azucarado obtendrás jarabe de maíz de alta fructosa, un ingrediente polémico que tu cuerpo puede metabolizar de forma ligeramente diferente al azúcar de mesa, de acuerdo con la U.S. Food and Drug Administration. En 2012, la FDA rechazó la petición de Corn Refiners Association de utilizar el término azúcar de maíz para describir el HFCS, con el argumento de que el edulcorante producido químicamente no cumple con la definición aceptada de azúcar.

Endulzando la vida

El jarabe de maíz de alta fructosa ahorra mucho dinero a la industria alimentaria. Es el edulcorante más rentable disponible, causando un ahorro de más de US$3,8 mil millones a los consumidores de Estados Unidos en la última década, según la Corn Refiners Association. El edulcorante también es versátil, agregando sabor y textura a los productos que van desde panes, barras y yogur hasta condimentos y bebidas. Corn Refiners Association sostiene que no hay diferencia entre el HFCS y el azúcar.

La expansión de la cintura en América

Las ratas que consumieron HFCS ganaron significativamente más peso y grasa corporal anormal que las ratas que comieron el azúcar de mesa, de acuerdo con un estudio publicado en 2010 en la revista "Pharmacology, Biochemistry and Behavior". Investigadores de Princeton University también determinaron que los roedores también tenían niveles más altos de triglicéridos en sangre. Los niveles de triglicéridos en la sangre más altos contribuyen a la enfermedad cardíaca y a la diabetes, según la American Heart Association. Un artículo de 2004 en el "American Journal of Clinical Nutrition" asocia el rápido aumento de las tasas de obesidad de Estados Unidos a una mayor ingesta de fructosa en las bebidas. El U.S. Department of Health and Human Services aconseja reducir tu consumo de todos los azúcares añadidos, incluyendo el jarabe de maíz de alta fructosa.

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Escrito por amy long carrera | Traducido por mayra cabrera