¿Qué tan pronto debes fortalecer los cuádriceps después de un desgarro?

Un desgarro en el cuádriceps, o músculo del muslo, puede ser parcial o total. La gravedad del mismo y sus síntomas determinan la duración de tu recuperación y cuándo se pueden comenzar los ejercicios de fortalecimiento. Un artículo de 2010 en la revista " Generalidades Actuales de Medicina Músculoesquelética" informa que se debería esperar por lo menos de 24 a 72 horas después de sufrir un desgarro en los cuádriceps antes de realizar estiramientos o ejercicios. Realizar ejercicios de fuerza antes de tiempo puede resultar en un retraso de la cicatrización, dolor adicional y un mayor perjuicio. Consulta con tu fisioterapeuta para más detalles.

Distención de cuádriceps

Tus músculos cuádriceps están localizados en la parte anterior, o frontal del muslo y se componen de cuatro músculos diferentes: el recto femoral, vasto medial, vasto intermedio y vasto externo. Una contracción explosiva al correr o saltar, o un estiramiento excesivo de los cuádriceps, puede dar lugar a una distensión o un desgarro. Un desgarro parcial o una distensión de grado uno o dos, es cuando sólo una parte de las fibras del músculo están desgarradas, mientras que un desgarro completo, o una distensión de grado tres, es cuando uno de tus músculos cuádriceps se desgarra por completo. Una tensión muscular, un inadecuado calentamiento, fatiga y un mal acondicionamiento puede aumentar el riesgo de una distensión de cuádriceps.

Síntomas y signos

Los síntomas incluyen dolor, debilidad muscular y rigidez. También puedes experimentar espasmos musculares tras una distensión de cuádriceps. Los síntomas comunes incluyen inflamación, puntos de sensibilidad y hematomas. Un desgarro completo puede resultar en deformidad muscular y en síntomas más graves, como atrofia muscular o la pérdida del músculo. Los síntomas pueden agravarse con ejercicios de estiramiento, al correr y andar en bicicleta.

Tratamiento inicial

El tratamiento inicial, también llamado de fase uno, se compone de descanso, hielo, compresión y elevación. Los objetivos de la primera fase son reducir el dolor y la inflamación, controlar los síntomas adicionales y promover la cicatrización. Coloca hielo varias veces al día con incrementos de 20 minutos. Usa un apósito de compresión desde la rodilla a la cadera, y mantén la pierna elevada por encima del corazón para ayudar a controlar la inflamación. Tu médico también puede recomendarte el uso de muletas mientras caminas, y que tomes medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos o AINEs, como ibuprofeno. Sigue estos tratamientos hasta que el dolor y la inflamación disminuyan, que puede tardar entre uno y cinco días en hacerlo, dependiendo de la gravedad de tu lesión.

Ejercicios de rehabilitación

Los objetivos de la rehabilitación son para recuperar la flexibilidad y la fuerza muscular, y puede iniciarla tan pronto como el dolor y la inflamación disminuyan. Realiza estiramientos como elongamientos del cuádriceps de pie (standing quad stretch) antes y después de los ejercicios de fuerza, y mantenlos durante 10 a 30 segundos. Al principio, realiza ejercicios de fuerza en una posición sin pesas, como levantamientos de pierna en forma recta (straight leg raises). El sitio web Sports Medicine Specialists recomienda no progresar a ejercicios de fuerza hasta que puedas realizar 10 repeticiones de levantamiento de pierna en forma recta cómodamente. Los ejercicios de fuerza adicionales incluyen sentadillas (squats), estocadas (lunges), steps (stepups) secundarios y ciclismo en una bicicleta estacionaria. Siempre realiza ejercicios de fuerza bajo las instrucciones de tu terapeuta físico para evitar dolor y reincidencias.

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Escrito por hannah mich | Traducido por priscila caminer