La pronación y fractura por estrés de la tibia al correr

Una fractura por estrés de la tibia es una grieta que se forma en el mayor de los dos huesos que forman la pierna. Este tipo de fractura se desarrolla como resultado de estrés repetitivo a lo largo de la tibia. Se conocen un número de factores que contribuyen a esta condición, pero la mala mecánica del pie es uno de los más comunes.

Mecánica del pie

Cuando el pie toca el suelo, el talón hace contacto primero. Normalmente, el pie se apoya desde el talón hasta la base de los dedos del pie, lo que le permite a la planta del pie apoyar de lleno en el terreno y distribuir el peso uniformemente a lo largo de tu pie. A partir de ahí, el talón se levanta del suelo y su peso se desplaza hacia los dedos a medida que empuja hacia arriba del suelo.

Sobre pronación

Si tienes mala mecánica del pie, como un arco caído o pie plano, el pie puede girar hacia adentro o sobre pronarse, mientras tu planta se apoya en el suelo. Tu peso ya no se distribuye uniformemente a lo largo de la parte inferior de tu pie y por lo tanto no absorbe el impacto de tu zancada. En su lugar, el impacto se desplaza hacia arriba en la tibia, lo que puede conducir a una fractura por estrés.

Síntomas

El síntoma más común de una fractura por estrés de tibia es el dolor en la espinilla. Este dolor generalmente empeora con la actividad física, en especial si es prolongada. Por esta razón, las personas a menudo confunden una fractura por estrés con los llamados calambres en las piernas, donde el músculo se separa de la tibia. Junto con el dolor, también se puede notar algo de hinchazón en el sitio de la fractura, así como sensibilidad al tacto.

Tratamiento

Según la American Academy of Family Physicians, la mayoría de las fracturas por estrés responden favorablemente a un tratamiento conservador. Esto implica el descanso o al menos evitar las actividades de alto impacto durante seis a ocho semanas. El tiempo de recuperación, sin embargo, se reduce si estás libre de dolor durante dos o tres semanas. El reposo suele ir acompañado de la aplicación de hielo periódica durante 15 minutos, así como de medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno, el naproxeno o la aspirina. Si fracasan las medidas conservadoras para mejorar tu condición, tu médico te puede sugerir entablillar la pierna o incluso enyesarla. Si el hueso no sana, entonces puedes necesitar una cirugía para corregir la fractura. Durante la cirugía, el médico puede optar por injertar el hueso fracturado o colocar una varilla.

Prevención y corrección

La sobre pronación puede corregirse con aparatos ortopédicos, asesora el Family Foot Care Center. Los soportes para el arco, las plantillas y otros dispositivos pueden ser usados ​​durante el ejercicio para evitar que el pie se mueva hacia adentro. También puedes encontrar un par de zapatos para correr que tengan buen soporte para el arco y tacones más profundos para ayudar a corregir la pronación.

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Escrito por dana severson | Traducido por juan ignacio ceviño